[box]Nota: El objetivo del informe es ofrecer una visión sucinta de las perspectivas y tendencias actuales sobre las actividades de desinformación relacionadas con la COVID-19. No proporciona una visión integral ni completa y se centra principalmente en la dimensión externa de la Unión Europea, de acuerdo con el mandato del SEAE. El informe ha sido elaborado por la División de Comunicaciones Estratégicas y Análisis de la Información del SEAE, que contribuye a los esfuerzos de la Unión Europea para contrarrestar la desinformación, entre otras cosas, mediante la detección, el análisis y la exposición de las campañas de desinformación. Para abordar la desinformación con relación al brote de la COVID-19, identificarla y analizarla, el SEAE trabaja estrechamente con la Comisión Europea y los Estados miembros de la Unión. A este respecto, el SEAE coopera también con socios internacionales (G7, OTAN y agentes no estatales). Los resultados se publican periódicamente en la página EUvsDisinfo.eu y en canales de las redes sociales. Las perspectivas se comparten con las instituciones europeas y los Estados miembros en tiempo real, incluyendo a través del Sistema de Alerta Rápida sobre Desinformación.[/box]

 

Resumen

La desinformación y la información errónea en torno a la COVID-19 siguen proliferando en todo el mundo, con consecuencias potencialmente perjudiciales para la salud pública y la comunicación eficaz de la crisis. En la Unión Europea y otros lugares, existen mensajes de desinformación coordinados que señalan a minorías vulnerables como causa de la pandemia y suscitan desconfianza en la capacidad de las instituciones democráticas para ofrecer una respuesta eficaz. Algunos agentes estatales y respaldados por Estados tratan de aprovechar la crisis de salud pública para promover intereses geopolíticos, a menudo a base de desafiar directamente la credibilidad de la Unión Europea y sus asociados.

  • Mundial: Las afirmaciones de que la Unión Europea se está desintegrando frente a la COVID-19 son tendencia en las redes sociales de todas las regiones analizadas. Entre los contenidos relacionados con la COVID-19 publicados por RT y Sputnik, los artículos que incluyen narrativas conspiratorias, como el virus «es de fabricación humana» o se ha propagado intencionadamente, suelen obtener una mayor participación social que otras historias.
  • Unión Europea: La desinformación y los falsos consejos sanitarios sobre la COVID-19 siguen circulando en las redes sociales, en contradicción con las directrices oficiales de la OMS y las políticas internas de las plataformas digitales. Por ejemplo, Sputnik Deutschland difunde en Facebook y Twitter la afirmación de que «lavarse las manos no ayuda». Los datos muestran que las plataformas digitales continúan monetizando la desinformación y las teorías conspiratorias relacionadas con la pandemia.
  • África: Las campañas de odio contra algunos grupos sociales y étnicos se están volviendo virales en algunos países. La comunicación proactiva de China en torno al envío de asistencia crea problemas de reputación a otros donantes.
  • China: Los medios de comunicación estatales y los funcionarios gubernamentales promueven teorías no probadas sobre el origen de la COVID-19. La cobertura china destaca las muestras de gratitud de algunos líderes europeos en respuesta a la ayuda de China.
  • Oriente Próximo y África del Norte: Daesh alienta a sus militantes a explotar el caos y la confusión en torno a la COVID-19, al tiempo que etiqueta la pandemia como un «doloroso tormento» contra las «naciones de la Cruzada». El régimen sirio está usando la COVID-19 para atacar las sanciones de la Unión Europea. Presenta a los Estados miembros como incapaces de ayudarse entre sí o como usurpadores de recursos que deberían destinarse al uso local.
  • Rusia: En la base de datos EUvsDisinfo se han registrado más de 150 casos de desinformación sobre la COVID-19 a favor del Kremlin (desde el 22 de enero). Los medios de comunicación controlados por el Estado ruso han modificado su enfoque con la finalidad de destacar la preparación de Rusia para hacer frente al brote. La ayuda de Rusia a Italia ha recibido una amplia cobertura.
  • Turquía: Sigue circulando ampliamente información sanitaria falsa y distorsionada en las redes sociales, mientras que la COVID-19 alimenta discursos y críticas contra la Unión Europea, también de forma más pública.
  • Balcanes Occidentales: Siguen siendo tendencia las teorías conspiratorias que sugieren que el virus es un arma biológica de los Estados Unidos o un pretexto para una invasión extranjera. La crisis de la COVID se relaciona con la narrativa existente de que la Unión Europea está «dando la espalda» a los Balcanes Occidentales.

 

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Terminología:

Si bien algunas actividades de código abierto impulsadas por agentes estatales pueden demostrarse fácilmente, es casi imposible detectar y atribuir un comportamiento encubierto en ausencia de una mayor transparencia y una cooperación más estrecha con las plataformas digitales. A continuación, se presenta una taxonomía de los retos informativos relativos a la pandemia de la COVID-19:

Crédito: James Pamment, Carnegie Endowment for International Peace

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En detalle: Desinformación y propaganda en relación con la COVID

(20 – 27 de marzo)

Desinformación sobre la COVID-19:

Los falsos consejos de salud y la desinformación siguen propagándose por las redes sociales. En Turquía, siguen circulando en las plataformas digitales curas falsas como «beber alcohol puro» o la idea de que «los genes turcos son inmunes al virus». Los investigadores de los países del este y del sur de Europa, así como de los Balcanes Occidentales, han informado de volúmenes sin precedentes de desinformación y teorías conspiratorias sobre el virus «de fabricación humana» y las «curas milagrosas», con efectos potencialmente devastadores para la salud pública y la cohesión social. Este contenido continúa circulando ampliamente también en los Estados miembros de la Unión Europea. A través de medios de comunicación estatales y sociales, el portavoz del Kremlin ha reiterado esta semana que «de facto no hay ninguna epidemia en Rusia»; varios periodistas rusos independientes han expresado su temor a que las autoridades estén minimizando la epidemia. Una investigación de ProPublica destapó una red de cuentas de Twitter falsas y robadas originarias de China que se utilizaba para difundir desinformación sobre la COVID-19.

En el espacio de información chino, se encuentran intentos para sugerir, por ejemplo, que el virus llegó a Wuhan de mano del personal militar de los Estados Unidos o que podría haberse originado en Italia. En Montenegro, los agentes han considerado las medidas gubernamentales de emergencia como dirigidas a la Iglesia Ortodoxa Serbia.

 

Narrativas dirigidas a la Unión Europea:

«La UE fracasa en su intento de hacer frente a la pandemia; la Unión está a punto de desmoronarse»: la narrativa es promovida por fuentes a favor del Kremlin, varias redes/fuentes nacionales en los Estados miembros de la Unión Europea, países de la Asociación Oriental, la región de Oriente Próximo y África del Norte, los Balcanes Occidentales y países africanos. En la región de Oriente Próximo y África del Norte, por ejemplo, está muy difundida la idea de que la Unión Europea se está «desmantelando» frente a la COVID-19.

«La UE es egoísta y traiciona sus propios valores»: promovida por fuentes a favor del Kremlin, varias redes/fuentes nacionales en los Estados miembros de la Unión Europea, países de la Asociación Oriental, la región de Oriente Próximo y África del Norte, los Balcanes Occidentales y países africanos. En Ucrania, por ejemplo, los mensajes catastrofistas sobre el desmoronamiento inminente de la Unión Europea se combinan con la presentación de Ucrania como un «estado fallido» que ha sido «abandonado por sus aliados europeos».

«Rusia y China son potencias responsables»: los medios de comunicación a favor del Kremlin se han centrado particularmente en la ayuda enviada por Rusia a Italia, proclamando que «Rusia está ayudando a Italia y la UE no». El mensaje parece haberse hecho eco entre el público nacional: en Instagram circulan varios vídeos en italiano que muestran a distintas personas que cambian la bandera europea por la rusa o vehículos militares rusos por las calles italianas. El canal de televisión Rossiya 1, de control estatal, informó con cierto sarcasmo de que un convoy militar ruso circulaba por «carreteras de la OTAN». Fuentes a favor del Kremlin han descrito también el «proyecto global» chino como superior a la Unión Europea. Los medios de comunicación y los canales de las redes sociales controlados por el Estado chino han promovido fuertemente la idea de que el modelo chino es superior para afrontar la COVID-19, a la vez que han puesto de relieve las muestras de gratitud de diferentes países, Italia incluida, por el envío de ayuda desde China. Muchos expertos argumentan que, aparte de mejorar su imagen internacional, el objetivo general de China es mantener la estabilidad social dentro del país.

«La UE está aprovechando la crisis para hacer avanzar sus intereses»: Esta narrativa ha sido menos prominente, pero aun así se ha promovido en varias de las regiones analizadas. En Georgia, fuentes que supuestamente citan a la «KGB de Osetia del Sur» han afirmado que, bajo el pretexto de la pandemia, Tiflis viola la «frontera» con Osetia del Sur con la ayuda de la Misión de Observación de la Unión Europea en Georgia. En Siria, el régimen ha promovido la idea de que, al mantener las sanciones, la Unión Europea y los Estados Unidos socavan la respuesta humanitaria y médica a la COVID-19. De manera similar, RT ha afirmado que los Cascos Blancos (un blanco recurrente de la desinformación a favor del Kremlin) están utilizando la pandemia para impulsar el programa de cambio de régimen de la coalición estadounidense en Siria. En Kosovo, ha cobrado fuerza la idea de que «la crisis revela el sesgo de la Unión Europea a favor de Serbia».

 

Plataformas digitales

Todas las plataformas han seguido esforzándose por dar en sus servicios más visibilidad a la OMS y otros contenidos sanitarios procedentes de fuentes fidedignas. Además, en un paso sin precedentes, todas las plataformas principales han ajustado sus políticas de contenido en respuesta a la COVID-19. Facebook, por ejemplo, ha anunciado que retirará «las afirmaciones cuyo objeto sea desalentar el tratamiento o la adopción de precauciones apropiadas». Sin embargo, existen varios desafíos fundamentales en relación con las nuevas restricciones de contenido, en particular, en lo que respecta a la transparencia del razonamiento y la aplicación de las normas. Además, las principales plataformas siguen monetizando la desinformación y el contenido perjudicial sobre la pandemia (incluidos los sitios de desinformación a favor del Kremlin), por ejemplo, mediante anuncios en páginas que presentan erróneamente a los migrantes como la causa del virus, promueven curas falsas o difunden teorías conspirativas sobre el virus.

 

Libertad de los medios de comunicación

  • Turquía ha iniciado procedimientos judiciales contra 316 usuarios de las redes sociales, acusándolos de incitar al odio y la enemistad al difundir la preocupación sobre la COVID-19.
  • El Kremlin está ordenando a las plataformas digitales del país que eliminen las «noticias falsas» sobre la COVID-19. Esta acción sigue a los esfuerzos anteriores del Kremlin para reprimir los sitios web independientes y a las declaraciones del presidente Putin de que Rusia está siendo objetivo de noticias falsas desde el extranjero.
  • La corresponsal de The Guardian en Egipto se vio obligada a abandonar el país, después de informar sobre un estudio científico que indicaba que las cifras del Gobierno sobre la COVID-19 eran inexactas.
  • Las autoridades chinas siguen controlando la narrativa sobre la pandemia. Reporteros Sin Fronteras (RSF) estima que sin «el control y la censura impuestos por las autoridades, los medios de comunicación chinos habrían informado a la sociedad mucho antes de la gravedad de la epidemia, con lo que se habrían salvado miles de vidas y tal vez se habría evitado la pandemia actual».