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Una nueva investigación del Centro de Excelencia Stratcom de la OTAN, ubicado en Riga, confirma que el Kremlin y diversos agentes pro-Kremlin blanquean información en Alemania. Estos agentes nacionales y extranjeros se proponen facilitar la expansión de la influencia pro-Kremlin en Alemania y difundir una imagen particular de este país entre grupos de público extranjero, a la vez que blanquean noticias alemanas. De este modo, sin incurrir en grandes costes políticos ni militares, el Kremlin puede engañar estratégicamente al público para promover sus intereses en Alemania. Recientemente, analizamos un informe similar sobre el lavado de información en el Báltico Norte. En 2019, publicamos un artículo sobre el patrón del blanqueo de información en Europa del Este.

El blanqueo de información es un proceso que forma parte de una campaña de influencia informativa. Mediante el «blanqueo», los agentes hostiles tratan de legitimar información engañosa a través de una red de intermediarios. Con este fin, aplican una serie de técnicas para distorsionar progresivamente una narrativa y ofuscar la fuente original. En realidad, es bastante similar a la forma en que los delincuentes blanquean dinero de procedencia ilegal a través de instituciones financieras.

Según la investigación de Adam Klein, el sistema de blanqueo permite que crezcan las narrativas de desinformación en las comunidades digitales, las cuales actúan como incubadoras. Dichas narrativas se trasladan después a sitios web más reputados «hasta que, a veces, los portales de noticias generalistas las publican como “información fiable” y las legitiman como ciertas».

Según el informe del centro StratCom de la OTAN, el blanqueo de información consta de tres fases: colocación, estratificación e integración. Estas fases incluyen todo el proceso, desde la primera vez que un agente usa una técnica de blanqueo hasta la progresiva distorsión y difusión de dicha información, que termina por considerarse legítima y se integra en el discurso público.

Fases del blanqueo de información. Imagen: Centro de Excelencia StratCom de la OTAN

La investigación del caso alemán muestra que, en varios casos, los agentes nacionales blanquean acontecimientos de las noticias extranjeras o internacionales y las traducen al alemán, con lo que se acelera deliberadamente la difusión de los mensajes del Kremlin en el entorno mediático de Alemania.

Además, los agentes alemanes interactúan con los extranjeros para configurar redes transnacionales que blanquean desinformación nacional periódica. Se trata, por ejemplo, de teorías conspirativas en torno al Pizzagate, el Nord-Stream 2, la COVID-19 y el envenenamiento del opositor político ruso Alekséi Navalny. En total, se han identificado trece publicaciones participantes en el proceso.

Existen varios indicadores para determinar que uno tiene ante sí una operación de blanqueo de información.

Imagen: Centro de Excelencia StratCom de la OTAN

Recientemente, se ha blanqueado mucha información relativa a la COVID-19 en Alemania que iba dirigida al público alemán, al que ofrecía teorías conspirativas convencionales que giraban en torno a los supuestos peligros de la vacuna, a los siniestros planes de la élite mundial para dominar la sociedad con la ayuda de la pandemia y a ideas de que los gobiernos occidentales habrían creado artificialmente y difundido la COVID-19 al público internacional y nacional. En nuestra base de datos también pueden encontrarse numerosos ejemplos de estas narrativas. Sin ir más lejos, en un ejemplo extravagante, también mencionado en el informe de la OTAN, Bill Gates es el supuesto genio malvado que se oculta tras la propagación de la COVID-19.

El informe del centro StratCom de la OTAN tiene dos objetivos principales. En primer lugar, mapear y evaluar el entorno de información hostil de un país determinado analizando desde un punto de vista holístico el ciclo de vida de las campañas destinadas a influir en la información. En segundo lugar, poner de manifiesto cómo tienen lugar estos procesos y quién participa en ellos para permitir que las instituciones internacionales y los gobiernos nacionales, así como la sociedad civil y la prensa, desarrollen resiliencia ante actividades que tratan de influir en la información.