Read this article in EN RU ES FR DE PL UA RO

Cuando las palabras matan: de Moscú a Mariúpol

junio 17, 2022

El 18 de junio, el mundo celebrará el Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio por primera vez. Dicha celebración sigue a la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas de julio de 2021 sobre «promover el diálogo y la tolerancia interreligiosos e interculturales para contrarrestar el discurso de odio». Las Naciones Unidas invitan a los Gobiernos, las organizaciones internacionales, la sociedad civil y al público en general a realizar eventos e iniciativas que promuevan estrategias para identificar, abordar y contrarrestar el discurso de odio.

El discurso de odio: ¿de qué estamos hablamos?

En palabras de las Naciones Unidas, el discurso de odio es cualquier tipo de comunicación verbal, escrita o conductual, que ataca o utiliza un lenguaje peyorativo o discriminatorio con referencia a una persona o grupo sobre la base de quiénes son, su religión o etnia, en otras palabras, según su religión, etnicidad o afiliación.

El discurso de odio es peligroso. Una vez más, según las Naciones Unidas:

«Si no se controla, el discurso de odio incluso puede hacer peligrar la paz y el desarrollo, ya que sienta las bases para el conflicto y las tensiones, así como las violaciones a gran escala de los derechos humanos».

Discurso de odio y deshumanización

El discurso de odio tiene dos «compañeras de viaje»: la desinformación y la manipulación de los medios de comunicación. La guerra de Rusia contra Ucrania demuestra el efecto mortífero del discurso de odio, porque ha servido para deshumanizar al oponente, en este caso el Gobierno legítimo y elegido democráticamente de Kiev y el conjunto de la población ucraniana.

Una vez deshumanizado el oponente, los soldados en el campo de batalla no luchan contra otra persona como usted y yo, sino más bien contra un grupo de rango inferior.

Muy pocas personas habrían esperado que, a mediados de 2022, los principales líderes rusos, así como los medios de comunicación que marcan tendencias y los creadores de opinión adoptarían abiertamente opiniones genocidas o pedirían que gente «desaparezca». ¿Qué dinámica impulsa a una sociedad con conocimiento, a una cultura rica, con plataformas para la información y el intercambio de opiniones, redes sociales, etc. a adoptar tal deriva?

Una respuesta evidente, aunque incómoda, es que se puede manipular a las personas. Una dinámica de grupo primitiva entra en acción, sobre todo cuando se expone reiteradamente a las personas a desinformación con carga emocional. Nuestro grupo frente a «ellos». (Véase nuestro artículo sobre cinco narrativas habituales).

Por desgracia, la historia europea y mundial cuenta con numerosos ejemplos de este tipo. El discurso de odio ha sido el precursor de atrocidades en diversas guerras. Algunos ejemplos recientes son el Holocausto, el genocidio de Ruanda de 1994, las guerras de los años noventa del siglo pasado en la antigua Yugoslavia, en las que Vukovar, Srebrenica y Kosovo son tan solo recordatorios recientes sobre lo rápido que antiguos vecinos pueden volverse los unos contra los otros dando lugar a brutales matanzas.

Cómo el discurso de odio ha dominado el discurso del Kremlin durante los últimos doce meses

Desde 2014, el uso del término «nazi» ha sido frecuente tal y como ilustra nuestra base de datos, pero además el tono general ha escalado.

Julio de 2021: El largo artículo de Putin Hace un año, el 12 de julio de 2021, el Kremlin publicó un artículo firmado por Putin: «Sobre la unidad histórica de los rusos y ucranianos». En esencia, las afirmaciones de Putin pueden resumirse como sigue:

— Gran parte de Ucrania es territorio robado a la «Rusia histórica».

— La nación ucraniana es una idea artificial y los ucranianos son básicamente rusos a quienes se ha lavado el cerebro, porque

— Ucrania está liderada por «radicales y neonazis» que son «instrumentos» de Occidente [Estados Unidos, OTAN, Unión Europea].

El eslogan «nazi/neonazi» aparece en cinco partes diferentes del texto. Las acusaciones de nazi se han venido utilizando desde la revolución del Maidán en 2013 para deshumanizar a los ucranianos y transmitir todo el mal en una palabra.

El artículo de Putin se ha distribuido a los soldados del ejército ruso en lo que parece ser una versión moderna de la educación política de los soldados del antiguo ejército soviético.

24 de febrero de 2022: Guerra Durante las semanas previas a la nueva invasión del 24 de febrero, Putin y el Gobierno ruso hablaron a menudo de que Kiev quería «atacar y llevar a cabo un genocidio contra los rusoparlantes del Dombás». El 24 de febrero, Putin presentó la operación como una medida de «autodefensa» para «desnazificar Ucrania». El término «nazi» se está convirtiendo en una especie de orden de disparar para los soldados armados.

16 de marzo: Evitar que los malvados utilicen armas nucleares En el discurso de Putin del 16 de marzo, la denuncia subió un escalón: los «neonazis» de Kiev están preparando ataques con armas químicas y biológicas, ántrax o algo similar. Pronto, Kiev tendrá armas nucleares listas para atacar el Dombás y Rusia. Sin embargo, Putin se presenta a sí mismo como el domador del neonazismo.

Durante el mes de marzo, ganan impulso las atrocidades en las zonas bajo el control ruso, tal y como documenta la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

3 de abril: RIA Novosti elogia el genocidio El mayor servicio de noticias de Rusia, la agencia estatal RIA Novosti, publicó un artículo editorial firmado por Timofey Sergeytsev, cineasta e intelectual de alto perfil afiliado al Kremlin, en el que llama a la acción en Ucrania y que solo puede considerarse como genocida: sin piedad en el campo de batalla, represión masiva y limpieza étnica à la Stalin. El mensaje se difundió después en las principales cadenas de televisión y medios de comunicación en línea rusos.

En el artículo se emplean ampliamente los términos «nazis» y «nazismo» para calificar todo aquello relacionado con el Estado ucraniano, el Gobierno de Kiev o las autoridades ucranianas. El plan insta a la destrucción y la liquidación de todos los «nazis» y a la represión masiva contra los ucranianos. Aparte de ejercer una censura estricta a cualquier voz ucraniana y de introducir las leyes y la cultura rusas, el objetivo es prohibir hasta el nombre Ucrania y el propio término ucraniano. Hacer que desaparezca Ucrania.

7 de junio Dmitry Medvédev quiere que «ellos desaparezcan» El artículo editorial de RIA Novosti no se aleja de la forma de pensar de Dmitry Medvédev, antiguo presidente y reformador liberal que ahora ejerce de vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso. En una publicación en Telegram, inventó un primer lenguaje beligerante duro para mandar este mensaje inequívoco: «Son bastardos que quieren la muerte de Rusia. Les odio y haré todo lo que pueda para hacerlos desaparecer». A pesar de no mencionar a Ucrania de forma explícita, se puede adivinar que Medvédev pensaba en los ucranianos.

“They are bastards who want death for Russia. I hate them and will do everything to make them disappear.”

DMITRY MEDVEDEV

«Son bastardos que quieren la muerte de Rusia. Les odio y haré todo lo que pueda para hacerlos desaparecer».

DMITRY MEDVÉDEV

HATE SPEECH DISCURSO DE ODIO

13 de junio: Ucrania, una «amenaza existencial para Rusia»

Las palabras de Medvédev han sido respaldadas por llamadas más explícitas a la violencia de otro alto funcionario ruso, Dmitry Rogozin, ex vice primer ministro, antiguo embajador ruso en la OTAN y ahora responsable de Roskosmos, la agencia espacial rusa. En su cuenta de Twitter (verificada) propone acabar con los ucranianos «de una vez por todas». Ucrania o, en palabras de Rogozin, «lo que apareció en lugar de Ucrania», representa «una amenaza existencial para la población, la historia, la lengua y la civilización rusas». (Véase también aquí).

«Amenaza existencial» también es una palabra clave en la doctrina rusa para el posible uso de armas nucleares, puesto que este tipo de amenaza es la debe hacerse contra Rusia para desencadenar un primer uso.

15 de junio: Dmitry Medvédev (nuevamente): «Ucrania podría no existir dentro de dos años».

Medvédev hizo otra publicación en Telegram el 15 de junio en la que ridiculizaba las conversaciones sobre el posible suministro de gas natural licuado estadounidense para Ucrania en forma de préstamo-arriendo de dos años. De forma provocativa, se preguntaba: «¿Quién dijo que dentro de dos años Ucrania figure siquiera en el mapa mundial?». Esta vorágine continua de expresiones como «desparecer/dejar de existir/odiarles» representa una gran luz verde para que los soldados sigan adelante con cualquier acción que uno pueda imaginar.

Televisión tóxica

La televisión estatal rusa y los medios de comunicación pro-Kremlin hace tiempo que son una voz tóxica con una agenda muy militarista y revanchista. Desde programas de entrevistas como el popular «60 minutos», en el que los comentaristas se exceden entre ellos (sígase los momentos más destacado aquí), a los programas televisivos habituales que difunden constantemente historias de «nazis», esto refuerza una atmósfera ya cargada de odio.

El soldado joven en el campo de batalla: cuando se aplica el discurso de odio

El discurso de odio fluye directamente por la jerarquía militar hasta el soldado en la línea del frente que consume noticias e información como cualquier otra persona. La mayoría de los soldados rusos enviados a la guerra de Ucrania son jóvenes. Solamente han conocido a un líder en Rusia desde su infancia: Putin. La educación en las escuelas rusas y, más tarde, en el ejército lo han puesto en un pedestal. Ya han transcurrido 8 años desde 2014, la anexión ilegal de la península de Crimea y el inicio de la guerra del Dombás. Lo que sucede en Rusia recibe su aprobación o es gracias a él. Esta actitud raya el culto a la personalidad, que quizá se refleja mejor en las palabras de 2014 del entonces vice primer ministro del Kremlin Vyacheslav Volodin y ahora presidente de la Duma Estatal rusa: «Hoy en día no existe Rusia sin Putin».

Tras meses de intensos combates, después de haber perdido batallas y haberse retirado de Kiev, de haber escuchado prácticamente cada día ruido de sables nucleares apocalípticos, las palabras «hacerlos desaparecer» podrían percibirse de manera que el enemigo son todos los ucranianos; deben ser asesinados y aniquilados.

En el Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio, permítanos recordar las palabras del duque de Wellington después de la batalla de Waterloo de 1815: «Nada, salvo una derrota, es tan melancólico como una victoria», que refleja que incluso los comandantes triunfantes en en el campo de batalla podían sentir humildad y pesar por las vidas humanas perdidas.