El Kremlin ha respondido a la invitación de la Unión Europea (UE) de diálogo con un vergonzoso intento de desviar la atención del incumplimiento por parte de Rusia de sus obligaciones internacionales y sus propias leyes.

Durante la conferencia de prensa posterior a la reunión entre el AR/VP Josep Borrell y el ministro ruso de Asuntos Exteriores Sergey Lavrov, se hicieron varias declaraciones falsas, utilizadas frecuentemente en el ecosistema de desinformación pro-Kremlin y documentadas en la base de datos de EUvsDisinfo.

«Las sanciones son ilegales»

La UE ha establecido sanciones de plena conformidad con la legislación europea e internacional que restringen las ventas de equipos militares y de doble uso a Rusia. La UE ha establecido asimismo un sistema de restricciones individuales a determinadas personas, conforme a las violaciones de la legislación internacional y respecto de las acciones de Rusia que socavan o amenazan la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania. En la actualidad, 177 ciudadanos rusos están sujetos a medidas restrictivas individuales. Los detalles del régimen de sanciones pueden consultarse aquí.

«La UE acusa a Rusia de desinformación sin pruebas»

Los medios de comunicación rusos, entre los cuales figuran RT y Sputnik, controlados por el Estado, han difundido reiteradamente afirmaciones infundadas sobre la pandemia. El primer caso de desinformación sobre la COVID-19, documentado por el Grupo de Trabajo East Stratcom adjunto al Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), fue difundido por Sputnik Bielorrusia, que afirmó que el virus era producto de los laboratorios de la OTAN. En trece meses, el Grupo de Trabajo East Stratcom ha recopilado más de setecientos casos de desinformación sobre la COVID-19, todos disponibles en esta base de datos pública.

«Rusia debe participar en los contactos de la UE con países del Cáucaso Meridional y Asia Central»

La UE proseguirá su diálogo con gobiernos soberanos, bilateralmente y en organizaciones internacionales y regionales. La proximidad de un país a las fronteras rusas no merma su soberanía.

«Las sanciones de la UE son una invención de los EE. UU.»

Como ya se ha mencionado anteriormente, la UE emplea el instrumento de las sanciones de acuerdo con la legislación europea e internacional. Ninguna fuerza exterior a los Estados miembros de la UE influye en la toma de decisiones de la UE.

«Los periodistas rusos son discriminados en la UE»

Una afirmación infundada. Varios medios de comunicación rusos, tanto públicos como privados, trabajan en Bruselas y en los Estados miembros de la UE. Las leyes nacionales y de la UE garantizan sus actividades y derechos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso presentó, antes de la visita del AR/VP, un documento que intentaba «demostrar» la mano dura empleada por las autoridades policiales europeas. Se trata de un ejemplo de un recurso retórico barato, denominado «whataboutismo», un intento de desviar la atención de un verdadero problema: el hecho de que la policía rusa ha empleado una fuerza excesiva y ha detenido a varios miles de manifestantes durante las protestas callejeras de las últimas semanas.

El Ministerio de Asuntos Exteriores también ha declarado persona non grata a tres diplomáticos europeos, acusados de «participar en manifestaciones prohibidas». Es una práctica habitual que los diplomáticos procuren obtener información de primera mano sobre temas de actualidad en sus países anfitriones. La expulsión de diplomáticos europeos por observar el proceso político no puede entenderse como otra cosa que no sea un acto hostil.

El artículo 31 de la Constitución rusa garantiza el derecho de los ciudadanos a recabar puntos de vista y expresar sus opiniones en público. La función de la policía es proteger los derechos de los ciudadanos. Los medios de comunicación rusos (incluidos los públicos y privados) han afirmado que los países occidentales castigan la participación en «manifestaciones ilegales» de forma mucho más severa que Rusia. Tales afirmaciones se formularon en la víspera de la visita del Sr. Borrell, en un nuevo intento de desviar la atención de un debate sobre una cuestión fundamental: el déficit del Estado de derecho en Rusia y la reducción del espacio de libertad política y de expresión.

Los ciudadanos rusos resisten a estos intentos. Alekséi Navalny es solo un ejemplo más en la larga lista de voces disidentes de la historia rusa. Las protestas en contra de su detención y posterior condena han hecho salir a las calles a cientos de miles de personas, a pesar de la contundente represión y violencia de las autoridades rusas. La UE continuará defendiendo los derechos humanos de los ciudadanos rusos, el derecho a elegir sus representantes y el derecho a expresar sus opiniones.

Pocos pueblos como el ruso han luchado con tanto coraje y firmeza por la libertad y los derechos humanos. Los historiadores rusos David Dallin y Boris Nicolaevsky escriben en su libro El trabajo forzado en la Rusia soviética (1947):

«En la historia de Rusia —puede que más que en la de muchas otras naciones—, abundan los movimientos humanitarios y de liberación, el idealismo y el autosacrificio por la causa de la libertad humana y el Estado de derecho. En Rusia, se han escrito páginas gloriosas de la historia universal a lo largo de un siglo de lucha en contra de la denigración y la esclavización humana. Durante un siglo, los grandes pensadores rusos aspiraban a una nación libre en la que se protegieran los derechos humanos».

La lucha del pueblo ruso por los derechos humanos y políticos ha sido (y sigue siendo) una inspiración para toda Europa. La UE y sus Estados miembros proseguirán el diálogo con Rusia y sus ciudadanos. El Kremlin intenta deliberadamente perder toda relevancia en este contexto.