Los errores como medio de desinformación

Las mentiras son más divertidas que la insulsa verdad y las imágenes de los campos de batalla de los videojuegos son más interesantes que las secuencias de combate reales. Una vez más, se ha cazado a una emisora pro-Kremlin presentando escenas de videojuegos como procedentes de una zona de guerra.

Vladimir Solovyov, presentador del programa de entrevistas Polny Kontakt de la emisora estatal rusa Rossiya 1 anunciaba entusiasmado unas secuencias obtenidas en la guerra de Nagorno Karabaj

Doy a nuestros espectadores la posibilidad de ver unas escenas de Nagorno Karabaj. Este es un fragmento de un combate superficie-aire en el que se intenta derribar unos aviones. Al ver esto, uno podría pensar que se trata de la Guerra de las Galaxias, tan espectacular, sin darse cuenta de que detrás de cada lanzamiento de este tipo hay vidas humanas.

En algo tiene razón: la guerra está rodeada de muerte y destrucción, pero las fotos que mostró ni eran de Nagorno Karabaj ni tampoco muy recientes. Los espectadores rusos comentaron el programa en las redes sociales y demostraron que las imágenes eran de un videojuego de 2013, Arma3, del desarrollador Bohemia Interactive.

¿Por qué disculparse?

Solovyov ha admitido el error, pero, según una cita de una publicación rusa, no tiene intención de pedir disculpas a sus espectadores.

¿A quién tengo que pedir disculpas? Me relaciono con mis espectadores directamente y no he visto que ninguno me pida nada. Cualquiera que haya trabajado en un programa en directo sabe que puede pasar de todo.

Sin duda se pueden cometer errores, pero resulta que esto (imágenes del mismo juego) ya lo habíamos visto antes: en febrero de 2018, la emisora nacional rusa Pervy Kanal utilizó el juego Arma3 para ilustrar la guerra de Siria. Según la emisora, fue un error del realizador.

Bueno, obviamente, uno puede equivocarse varias veces. Ya en 2014, Pervy Kanal realizó «por error» un montaje basado en una imagen de Google Earth como «prueba» de que un avión de combate ucraniano había derribado el avión malasio de pasajeros MH17. Alguien buscó por error el territorio correcto en Google Earth, encontró por error una foto de un Boeing del tipo correcto y de un avión de combate y, totalmente por error, lo editó todo en Photoshop para montar una imagen sugerente. Por error, todo se emitió en una televisión de difusión nacional en horario de máxima audiencia. ¿Quién lo duda? ¡Los errores suceden!

Como en 2017, cuando el Ministerio de Defensa de Rusia trató de utilizar las imágenes de un videojuego como «prueba irrefutable» del apoyo de EE UU al ISIS. Esta vez era de otro desarrollador, Byte Conveyor Studio. Otro lamentable error. El Ministerio no lo admitió, pero eliminó las imágenes de su web con rapidez y discreción.

Los errores por sistema

Si se estudia el fenómeno de la desinformación más de cerca, es fácil llegar a la conclusión de que el «error» es un elemento central de los intentos de información proKremlin: publicar una afirmación escandalosa e infundada y retractarse cuando alguien la pone en evidencia. Un ejemplo de este método es la historia del «niño crucificado»: Pervy Kanal afirmó en sus emisiones que el ejército ucraniano había crucificado al hijo de un refugiado. La historia se consideró casi de inmediato un montaje y la cadena se retractó, pero aun así, la historia causó sensación entre el público y creó la impresión de que el enemigo era despiadado.

La publicación rusa Republic ha publicado hace poco un artículo en el que se pregunta por qué la propaganda del Kremlin es tan primitiva:

Si uno sigue un canal proKremlin en Telegram, tiene ocasión de ver de primera mano cómo se difunden constantemente versiones contradictorias de la realidad en directo, sin siquiera el más mínimo intento de atar cabos.

La publicación analiza el asunto y llega a una conclusión: esta forma de desinformar es asequible y accesible, y refuerza entre la audiencia nacional la sensación de que Rusia está en guerra:

En estado de guerra, cualquier tonto carente del más mínimo talento puede fabricar un producto inútil, sin sentido y perjudicial a largo plazo, sin temor a que se le haga responsable de sus palabras. Peor aún, tiene grandes motivos para esperar elogios y ascensos en su carrera laboral. «Todo por el frente; todo por la victoria», aunque no haya frente y no quepa esperar victoria alguna.

Todos cometemos errores. Una famosa cita en latín afirma: Errare humanum est. La frase completa, habitualmente atribuida al filósofo romano Séneca es: Errare humanum est, perseverare autem diabolicum. Errar es humano, pero perseverar (en el error) es diabólico.