Esto está bien

septiembre 01, 2022

Mientras las «mentes maestras» del Kremlin se proponen reescribir la historia y se preparan para un futuro glorioso, parece que el pasado los está poniendo en su lugar.

Los monumentos, como cualquier otra cosa relacionada con la historia, han sido durante mucho tiempo un tema muy preciado para los propagandistas pro-Kremlin. Y esto es comprensible, porque «quien controla el pasado controla el futuro: quien controla el presente controla el pasado», como dijo Orwell en su famosa novela 1984. Como testimonio de esta idea, el jefe del espionaje ruso, Serguéi Naryshkin, decidió enmarcar la actual e injustificada invasión de Ucrania por parte de Rusia también en términos históricos, al afirmar de forma un tanto confusa que Rusia está luchando por su «futuro histórico».

Derribo de monumentos a las mentiras del pasado

Desde que Rusia iniciara su guerra total contra Ucrania en febrero de 2022, los países europeos han estado tomando medidas para distanciarse aún más de un legado soviético injustificado e hiriente.

Las medidas adoptadas incluyen la reubicación o el derribo de monumentos relacionados con la Unión Soviética, que sirven como recordatorios de mentiras del pasado, como la brutal ocupación soviética que los desinformadores soviéticos y después rusos llamaron «liberación», un término orwelliano. Como era de esperar, los medios de desinformación del Kremlin están rechazando tales intentos de recuperar el pasado.

En Estonia, por ejemplo, un monumento de un tanque soviético T-34 fue el centro de atención. Hasta el 16 de agosto, estaba ubicado en Narva, la ciudad más oriental de Estonia, que tiene una gran mayoría de población rusoparlante. El tanque había sido un tema controvertido durante algún tiempo, pero lo que provocó que los lugareños se congregaran alrededor del monumento para defenderlo fueron los rumores difundidos en las redes sociales de que el tanque sería desmantelado el 3 de agosto. En ese momento, aún no se había tomado ninguna decisión sobre su futuro. De todas formas, Baltnews, RuBaltic y un empleado de RT responsable de la cobertura informativa en los Estados bálticos se apresuraron a echar leña al fuego y agitar a la población en las redes sociales.

Casi dos semanas después, el Gobierno de Estonia decidió trasladar el tanque fuera de su espacio público debido a las crecientes tensiones en torno a él. El 16 de agosto, la policía aseguró la zona cercana al monumento y el tanque fue reubicado de forma pacífica.

El traslado no pasó desapercibido para los propagandistas pro-Kremlin. Para Maria Zakharova y la televisión rusa Channel One, representó una excusa casi demasiado buena para arremeter una vez más contra Estonia, calificando de forma engañosa el incidente como una amenaza para los derechos humanos y la democracia, y describiendo a los políticos estonios de marionetas de los amos anglosajones (consúltese el artículo de EUvsDisinfo sobre el tema aquí).

A pesar de la ira vertida por los medios de desinformación pro-Kremlin, países europeos como Polonia y Letonia han seguido erradicando los restos de los monumentos de la era soviética. Dichos monumentos conmemorativos se diseñaron y erigieron originalmente para glorificar el imperialismo soviético y engañar tanto a las generaciones presentes como a las futuras sobre la historia real.

«Desnazificación», pero a un ritmo más lento y, algunas veces, en sentido inverso

La narrativa de desinformación que acusa de manera falsa a Ucrania de ser un Estado nazi sigue siendo uno de los temas más recurrentes del ecosistema de desinformación pro-Kremlin. Estas acusaciones incluyen la difusión de vídeos que supuestamente corroboran el comportamiento fascista de Ucrania. Dichos vídeos también son promovidos desde cuentas diplomáticas rusas, incluidas la del Primer Representante Permanente Adjunto de Rusia en las Naciones Unidas y la cuenta oficial de la Embajada de Rusia en Egipto.

En un esfuerzo más que probable por explicar la falta de avances significativos en la «operación militar especial», los medios de desinformación pro-Kremlin recuperaron la narrativa empleada con anterioridad (en mayo) de que el ejército ruso está ralentizando de forma deliberada el ritmo de la guerra para minimizar las bajas civiles.

Con todo, esta narrativa de desinformación se cae por su propio peso, ya que cada día hay pruebas y ejemplos de todo lo contrario, como el horrible ataque con misiles a la estación de tren de Chaplyne el Día de la Independencia de Ucrania, que causó veinticinco muertos y más de una treintena de heridos. El ataque tuvo lugar menos de veinticuatro horas después de que el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, hiciera de nuevo la afirmación falsa de que las fuerzas rusas evitan objetivos civiles.

A pesar de los intentos repetidos de aplacar a su jefe en el Kremlin, incluida la presentación distorsionada de la realidad del jefe de la Guardia Nacional de Rusia, Viktor Zolotov, al presidente Putin, un hecho que suscitó memes y burlas de internet, la idea de que «no todo está bien» está calando por fin en el Kremlin. Según algunas fuentes, Shoigú y media docena de generales de alta graduación han sido relegados a pesar de sus constantes afirmaciones de progreso, aunque lento, para «preservar las vidas de los civiles». Esto quizá haya sido recibido con gran satisfacción por los comentaristas que exigen políticas más agresivas de forma reiterada en los medios de propaganda rusos, como en este programa.

Sin embargo, según los últimos informes, parece que el avance militar ruso se lleva a cabo sobre todo en sentido inverso, incluidas algunas personas que huyen de regreso a Rusia. Por supuesto, nos inclinamos a creerlo, ya que los propagandistas pro-Kremlin lo niegan con vehemencia.

En otras noticias de desinformación:

  • Los servicios secretos ucranianos están detrás del asesinato de la hija de Alexander Dugin. Esta afirmación parece una típica teoría conspirativa pro-Kremlin y una desinformación sobre Ucrania o sus servicios secretos. No existen pruebas que corroboren las afirmaciones de que Ucrania está implicada en el asesinato de Darya Dugina en Moscú. Rusia acusó casi de inmediato a Ucrania del asesinato, proporcionando solo «pruebas» cuestionables que no se han podido verificar de forma independiente. Ucrania ha negado cualquier participación en el atentado, al igual que Estonia y el Reino Unido.
  • Occidente es nazi porque apoya el nazismo en Ucrania En los delirios pro-Kremlin, no solo Ucrania es nazi, sino que mete en el mismo saco a todo Occidente. Esta es una narrativa de desinformación recurrente de los medios de comunicación pro-Kremlin que desacredita a Occidente y sirve como justificación para la agresión militar de Rusia contra Ucrania.
  • Occidente enterró los acuerdos que garantizaban la soberanía y la integridad de Ucrania. La afirmación de que Occidente incumplió de algún modo los acuerdos sobre Ucrania y, supuestamente, provocó la invasión de Ucrania por parte de Rusia es un mensaje principal de la desinformación pro-Kremlin. Al tratar de culpar a Occidente por la guerra de Rusia en Ucrania, esta narrativa de desinformación pretende desviar la responsabilidad de Rusia por su agresión militar no provocada contra un país vecino.


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