«La resistencia no detendrá la guerra, pero puede precipitar su fin»

Embed

Desde que Rusia inició la invasión total de Ucrania en febrero de 2022, las mujeres han estado en primera línea del movimiento contra la guerra en Rusia. Una de las fuerzas que impulsan esta tendencia es la Resistencia Feminista Antiguerra (FAS), que ha logrado concentrar a mujeres de todo el país y se ha declarado como una nueva fuerza política. EUvsDisinfo ha hablado con Liliia Vezhevatova, coordinadora de la FAS, sobre el papel del feminismo en tiempos de guerra y sobre cómo trabaja el grupo para acabar con el «bloqueo informativo» en Rusia.

El movimiento Resistencia Feminista Antiguerra (FAS) se estableció el 25 de febrero de 2022, un día después del inicio de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. ¿Cómo nació el movimiento?

LV: El movimiento comenzó el día posterior al inicio de la invasión. A través de nuestros canales, hicimos un llamamiento a otras organizaciones feministas de Rusia. Nos dimos cuenta de que teníamos que ponernos manos a la obra para contrarrestar de algún modo lo que estaba ocurriendo. Todas estábamos conmocionadas, pero fuimos capaces de movilizarnos enseguida. Publicamos nuestro manifiesto el 25 de febrero de 2022 y, en menos de un mes, se había traducido a varios idiomas, incluyendo el inglés y el francés.

¿Cómo conseguimos movilizarnos con tanta rapidez? En realidad, la organización autónoma feminista ya existía en Rusia antes de la guerra; había diversas organizaciones feministas pequeñas y activistas en ciudades de toda Rusia con las que colaborábamos estrechamente y debatíamos cuestiones. Sin embargo, nunca se nos había tomado en serio. Por eso, en 2022, no nos habíamos disuelto, no nos habían encarcelado ni nos habíamos visto forzadas a exiliarnos. A diferencia de otras figuras opositoras que ya estaban en el extranjero o en la cárcel, nosotras seguíamos en libertad y fuimos capaces de unirnos rápidamente y establecernos como una única fuerza política.

¿Qué contiene el manifiesto? ¿Cuáles son los principales objetivos del movimiento?

LV: En el manifiesto, declaramos que el feminismo siempre se opone al militarismo, que es una de las máximas expresiones del patriarcado. Las feministas estamos en contra de la guerra y el militarismo, ya que la guerra, además de ser una tremenda catástrofe, afecta a la población más vulnerable, es decir, mujeres y niños, independientemente de que se encuentren a un lado o al otro del frente.

Declaramos que no apoyamos el ataque militar de Rusia sobre Ucrania y hacemos un llamamiento a las organizaciones y a los grupos feministas para que se unan y se opongan a la guerra de cualquier forma posible.

La segunda tarea importante, tal como se describe en el manifiesto, es acabar con el bloqueo informativo. En Rusia, las fuentes independientes de información sufren bloqueos. Se ha instaurado la censura militar y la propaganda funciona a pleno rendimiento. Esto es algo que teníamos que combatir; lo veíamos como una de nuestras labores.

Está claro que la resistencia no detendrá la guerra, pero puede precipitar su fin si trabajamos con la ciudadanía rusa y le ofrecemos información sobre lo que está ocurriendo realmente. El manifiesto expone que nuestra postura es antimperialista y anticolonialista, e insta a las personas que están de acuerdo con nuestros principios fundamentales a que participen en nuestro trabajo y formen parte de la resistencia.

¿Cómo puede el feminismo ayudar a la ciudadanía rusa a unirse contra la guerra? ¿Cuál es el nexo entre feminismo y guerra?

LV: El nexo es directo e inmediato: las mujeres y los niños son los primeros en sufrir las consecuencias de la guerra. En tiempos de guerra, todos los problemas que ya existían se agravan. Los hombres que vuelven de las zonas de combate llegan traumatizados física y psicológicamente, y la mayor parte de esta carga recae sobre las mujeres. En general, son las mujeres las que, por ejemplo, cuidan de los hombres que sufren algún tipo de discapacidad. Los traumas psíquicos que desarrollan los hombres durante los combates suelen traducirse en forma de crímenes relacionados con la violencia doméstica, sobre todo contra mujeres y niños,

a quienes, en general, ya perjudica la situación de pobreza. Si un país está en guerra, como es el caso de Rusia ahora, se produce una recesión económica, las condiciones de vida en general empeoran y los que ya eran pobres se empobrecen aún más.

Las feministas abordamos todos estos problemas mucho antes de la guerra. Presionamos para que se promulgara una ley que penalizase la violencia doméstica. También tocamos temas relacionados con la pobreza infantil y de las mujeres, la justicia reproductiva y la salud femenina. En Rusia, la situación al respecto no era del todo negativa, pero hemos observado desde 2022 cómo se han ido imponiendo restricciones importantes de forma lenta pero firme. Las autoridades rusas lo explican afirmando que nuestra población es reducida y necesitamos más personas para combatir, por lo que hay que prohibir el aborto y las mujeres deben tener más hijos. Este es otro nexo entre feminismo y guerra.

¿Cuándo y bajo qué circunstancias decidió unirse a FAS?

LV: Me uní a la FAS en sus inicios, en marzo de 2022, y empecé a hablar públicamente en su nombre cuando me mudé a Armenia. Yo vivía en San Petersburgo y empezamos a participar en protestas hacia el 24 o 25 de febrero. Arrestaron a mucha gente. En un momento dado, mi abogado me aconsejó que acudiera a los tribunales por mis actividades o que tomase medidas para que no me mandaran allí por la fuerza. Dos días más tarde, estábamos en Armenia. También me enfrenté a la discriminación interseccional, porque formo pareja con una persona de mi mismo sexo y tenemos un hijo. En el contexto de las leyes que se aprobaron en los primeros meses de la guerra, todo esto me empujó a abandonar Rusia y a unirme a la FAS. Yo ya era activista LGBT antes de ello. Empecé cuando vivía en Novosibirsk en 2012; poco a poco, mis convicciones me llevaron del activismo LGBT al activismo feminista. Unirme a la Resistencia Feminista Antiguerra era el siguiente paso lógico.

En concreto, ¿qué acciones y apoyos organiza la FAS? Por otro lado, ¿hasta qué punto sigue siendo posible el activismo en Rusia actualmente?

LV: En estos momentos, la FAS está involucrada en varios frentes. Una de nuestras actividades más demandadas en Rusia es el servicio de ayuda psicológica. Contamos con profesionales de la psicología que ayudan voluntaria y gratuitamente a las activistas y a las personas que son víctimas de represión o persecución debido a su postura pacifista.

También publicamos un periódico «samizdat» (autopublicación de tipo clandestina) que se titula «La verdad de las mujeres», del que soy la editora jefa. Es un periódico dirigido a mujeres mayores. El eslogan es «un periódico ”samizdat” pacifista e independiente que no te da vergüenza que vean madres y abuelas». Trabajamos con personas que están fuera de nuestra burbuja, personas que quizá estén hasta cierto punto intoxicadas por la propaganda. La idea es establecer un diálogo sin acusaciones ni insultos, hablar con personas que conforman un importante porcentaje de la población del país y una significativa base de apoyo para nuestro Gobierno. Nuestro periódico se distribuye al estilo «guerrilla»: está diseñado para que se pueda imprimir en casa. La gente lo imprime, lo coloca en espacios públicos y lo comparte con madres y abuelas. El contenido se redacta de manera que dificulte que sea objeto de persecución por parte de determinadas leyes. Por ejemplo, no hablamos de la lucha, así que no incurrimos en la vulneración de la ley contra el descrédito del ejército. Principalmente, tratamos temas sociales o hablamos de cómo la guerra afecta a la vida de las mujeres normales de mediana edad y de sus familias.

En este punto, nuestro objetivo principal es preparar una base que se pueda activar para actuar como fuerza llegado el momento. Evitamos que la gente caiga en la desesperación, que se sienta sola e incapaz de cambiar las cosas. Les ofrecemos distintos formatos: reuniones en pequeños grupos, con amistades, debates o toma de medidas. Intentamos implicar a estas personas, crear pequeñas células en todo el país y establecer gradualmente una comunidad contra la guerra.

Otro aspecto de nuestro trabajo es el de concienciar en el ámbito de la seguridad física y cibernética. Proporcionamos constantemente instrucciones para evitar la videovigilancia, o medidas que adoptar a la hora de distribuir adhesivos o panfletos para no ponérselo fácil a las autoridades.

Otra línea de trabajo de la FAS es la descolonización. Apoyamos las iniciativas regionales y nacionales dentro del país; colaboramos con ellas y les prestamos nuestra ayuda; les proporcionamos contactos; buscamos fuentes de financiación; y ponemos de relieve problemas locales y nacionales.

Además, nuestras células internacionales trabajan en distintos países; es en el extranjero donde podemos expresarnos más abiertamente y participar en acciones. El objetivo es que nuestras células se unan, organicen acciones en toda Europa y participen en las acciones de apoyo a Ucrania.

Volvamos brevemente a la cuestión de la guerra y la propaganda. Distintos sondeos muestran que más del 80 % de los rusos está a favor de la guerra. ¿Qué opina de estos sondeos? ¿Cuál es el verdadero nivel de apoyo actual en Rusia?

LV: Bueno, empecemos con las encuestas que afirman que Putin cuenta con un apoyo del 126 %. De primeras, estas encuestas no resultan fiables. Ya no lo eran antes de la guerra, pero con el estallido del conflicto y el endurecimiento de las leyes represivas, ahora son aún menos fiables. Si te preguntan si apoyas la guerra o prefieres pasar 15 años en prisión, la respuesta es evidente. Hay equipos de sociólogos independientes que intentan recopilar información alternativa y, según sus datos, el agotamiento por la guerra está creciendo entre la población rusa. Aquí se refleja menos el apoyo a la guerra que el aumento en el número de personas que desean que la guerra termine. No son personas que se posicionen explícitamente contra la guerra o el régimen; necesitan una ayuda para adoptar esas posturas. Cada vez es mayor el número de personas que no apoyan la guerra y que están en un estadio previo a la identificación como activistas contra la guerra.

¿Por qué sigue habiendo en Rusia un número relativamente alto de gente que apoya la guerra? Porque la propaganda es eficaz. Puede que nos entre la risa con las historias absurdas que le cuentan a la gente, pero el problema es que funcionan. En la mente de la gente, Putin, la guerra con Ucrania y el patriotismo están relacionados. Creen que son conceptos inseparables, es decir, que no puedes ser patriota si no apoyas la guerra. Nosotras, en cambio, creemos que no eres patriota si apoyas la guerra, ya que esta guerra también está destruyendo a Rusia. No hasta el mismo grado que a Ucrania, por supuesto. Aquí la víctima es Ucrania. Lo que están padeciendo es horrible. Pero yo soy ciudadana rusa y no puedo ignorar las consecuencias destructivas que también sufre Rusia. La guerra es un desastre para todo el mundo.

Yo no diría que un gran porcentaje de ciudadanía rusa apoya el bombardeo de ciudades o las atrocidades que se cometen, incluyendo la destrucción del patrimonio cultural ucraniano. Sin embargo, a la gente se le dice que estas cosas no pasan, que el ejército ruso solo tiene como objetivos las instalaciones militares, que nuestro ejército es honorable y que los civiles ucranianos no están sufriendo. La gente que ve la televisión en Rusia está sometida a un bloqueo informativo. Nuestra misión es garantizar que la información les llegue.

En solo 18 meses, la FAS se ha convertido en uno de los movimientos contra la guerra más activos y visibles de Rusia. ¿Cómo lo han conseguido en tan poco tiempo?

LV: La demanda de unidad existía desde hacía mucho tiempo. La gente ya tenía su propia percepción de quienes ejercían la oposición y las actividades políticas en Rusia, y cada una de estas partes tenía su propio público. En el momento en que aparecemos nosotras y decimos que queremos unirnos con gente diferente por una causa común, que es el momento de unir nuestras fuerzas y que el resto lo iremos trabajando, supimos dar respuesta a esta demanda de unidad. Tras el encarcelamiento de Navalny y la disolución de su base, no quedó en Rusia ninguna fuerza política relevante que se atreviera a hablar alto y claro contra el régimen. Ahí emergimos nosotras, de manera rápida, inesperada y fulgurante.

Otra razón es que ofrecemos una gran variedad de formatos de apoyo y, cuando la gente acepta nuestra ayuda, acaba implicándose en nuestras actividades. Encontramos la fuerza, las capacidades y la gente suficientes para crear y poner en marcha un gran número de proyectos. Somos mujeres inteligentes y motivadas que no tienen miedo a expresarse. Y trabajamos muchísimo.

¿Qué significa para usted el éxito de la FAS en Rusia? ¿Este éxito le da esperanzas en el futuro?

LV: Como uno de mis proyectos principales en FAS es «La verdad de las mujeres», un indicio de éxito es el número de mensajes que recibimos de activistas de Rusia con fotos de cómo han imprimido y distribuido el periódico. Esto me dice que el esfuerzo que hago no es en vano y que está generando beneficios tangibles.

En Telegram, tenemos un bot anónimo en el que la gente nos escribe todo tipo de cosas, y muchas veces encontramos mensajes como estos: «Gracias por existir, porque no dejáis que perdamos la esperanza en esta vida, en este mundo. Sentimos que hay alguien que todavía están intentando resistir». Para mí, esto refleja de forma clara la importancia y la necesidad de nuestro trabajo.

¿Le gustaría añadir algo más?

LV: Solo deseo pedir al público europeo que no crea que en Rusia no hay resistencia, y que no se deje llevar por la retórica que generaliza y deshumaniza a la población rusa. También les pido que apoyen a organizaciones que ayudan a los ucranianos, pero también a las que ayudan a los rusos a combatir la represión. Que apoyen a los presos políticos. Necesitamos ayuda desesperadamente y necesitamos que la gente crea en nosotras.

Categorías

Cláusula de exención de responsabilidad

Los casos de la base de datos de EUvsDisinfo se centran en mensajes del espacio informativo internacional que ofrecen una representación parcial, distorsionada o falsa de la realidad y que difunden mensajes pro-Kremlin claves. Sin embargo, esto no implica necesariamente que un determinado medio esté vinculado al Kremlin o que su línea editorial sea pro-Kremlin, ni que haya pretendido desinformar de forma intencionada. Las publicaciones de EUvsDisinfo no representan la postura oficial de la UE, puesto que la información y las opiniones expresadas se basan en los informes y análisis de los medios de comunicación del Grupo de Trabajo East StratCom.

    COMPARTA SUS COMENTARIOS CON NOSOTROS

    Información sobre protección de datos *

      Subscribe to the Disinfo Review

      Your weekly update on pro-Kremlin disinformation

      Data Protection Information *

      The Disinformation Review is sent through Mailchimp.com. See Mailchimp’s privacy policy and find out more on how EEAS protects your personal data.