Miedo a la independencia

agosto 27, 2022

Desde los primeros días de la independencia de Moldavia de la Unión Soviética en 1991, Rusia ha tratado de mantener al país en su esfera de influencia. Algunas veces, sus intentos han sido visibles cuando, por ejemplo, Rusia prohibió las importaciones de vino y frutas de Moldavia (los agricultores moldavos respondieron de forma contundente). Otras, Rusia ha sido más sutil, como cuando los medios de comunicación rusos han respaldado a determinados partidos políticos moldavos.

Sin embargo, en cada ocasión, se le recordaba a la población moldava que su país no es tan independiente como a ellos les gustaría que fuera. En concreto, el Kremlin se empeña en impedir una relación más estrecha entre Moldavia y la Unión Europea (UE). La mención a que alguien intentaba arrebatarle su independencia provocó ansiedad y miedo a perder un bien muy preciado. Estos temores fueron empleados repetidamente y de forma indebida por los políticos. Cuando surgió la idea de establecer una relación más estrecha entre Moldavia y la UE, el Kremlin la adaptó y la transformó en una campaña alarmista, tanto de forma directa como a través de sus activos en Moldavia. Los políticos y los medios de comunicación pro-Kremlin asustaron a los moldavos con la idea de que acercarse a la UE sería malo para el país, su población y sus tradiciones.

Desde entonces, en contra de toda lógica y coherencia, la maquinaria propagandística del Kremlin sigue promoviendo varios mitos principales.

Primer mito: Moldavia ya perdió su independencia, puesto que el país es gobernado desde el exterior (pero solo desde Occidente y solo de vez en cuando)

Políticos, canales de Telegram y medios de comunicación pro-Kremlin promueven esta narrativa. La idea es que la UE y los Estados Unidos controlan a los funcionarios recién elegidos y toman decisiones relativas al futuro de Moldavia.

Si bien el objetivo de esta desinformación es amedrentar a los moldavos con la afirmación de que sus políticos son marionetas controladas por Occidente, los comentaristas pro-Kremlin nunca hablan de perder la independencia a favor de las marionetas controladas por Rusia. La noción de que los moldavos y sus instituciones elegirían deliberadamente establecer relaciones más estrechas con la UE debido a valores e intereses compartidos es descartada por defecto.

Segundo mito: Moldavia va a perder su territorio

Incluso tener el estatuto de país candidato a la adhesión a la UE significa que las autoridades moldavas están supuestamente obligadas, en virtud de protocolos secretos, a permitir que los extranjeros adquieran tierras. El expresidente Igor Dodon manifestó que la venta de tierras agrícolas sería una condición previa oculta para la adhesión a la UE. Esto significaría que, al día siguiente de la adhesión de Moldavia a la UE, alemanes, franceses, neerlandeses y ciudadanos de otras nacionalidades acudirán a Moldavia a comprar nuestros preciados campos por unos céntimos. Por tanto, los moldavos no solo perderían esa noción abstracta de independencia, sino de facto su propia tierra.

El hecho de que esto no le haya sucedido a ningún otro país que se haya convertido en miembro de la UE desde la fundación del bloque no es un impedimento para atemorizar a los moldavos.

Tercer mito: si Moldavia se convierte en miembro de la UE, Bruselas tomará todas las decisiones

Este tipo de desinformación se basa en la teoría conspirativa que promueve la idea de que unas «élites» ocultas deciden el futuro de otros pueblos.

En el contexto de la UE, esta narrativa afirma que Moldavia perdería su soberanía y se convertiría en lo que era durante la época soviética: una pequeña parte de un gran bloque parecido a un Estado, pero gobernado por burócratas de Bruselas. Estas narrativas comenzaron en 2014, cuando Chisináu y Bruselas firmaron un Acuerdo de Asociación. Desde entonces, se han vuelto más elaboradas. Por ejemplo, Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, afirmó que la UE solo quiere acceder al mercado moldavo.

Sin embargo, los propagandistas ignoran la forma en la que se toman decisiones en la UE: no hablan del consenso necesario entre los países de la UE para decidir ciertas políticas, ni de la unanimidad requerida en el Consejo Europeo, por ejemplo, a la hora de conceder el estatuto de candidato a nuevos aspirantes a miembros.

Cuarto mito: la Fundación Soros gobierna Moldavia

Muchos dirigentes actuales del país participaron en programas destinados a desarrollar la sociedad civil moldava. Estos programas incluían la intervención de organizaciones no gubernamentales financiadas, en parte, por Open Society Foundations, fundada por el filántropo y exfinanciero George Soros. Para algunos esto es una prueba de que Soros ahora gobierna el país o ha designado su propio gobierno. Los medios de comunicación pro-Kremlin suelen apuntar a Soros, acusándolo de organizar revoluciones de colores y atacar los valores tradicionales.

Quinto mito: Rumanía va a apoderarse de Moldavia

Esta es la narrativa preferida de los partidos de izquierda y se repite con frecuencia. El ejemplo más reciente provino del expresidente Igor Dodon, que manifestó que la Organización del Tratado del Atlántico Norte está presionando a Rumanía para que se anexione Moldavia. Casi al unísono, diputados rusos, medios de comunicación rusos, diferentes canales de Telegram y cuentas de Twitter difundieron un vídeo que, supuestamente, mostraba vehículos militares rumanos de camino a Moldavia o a la región de Transnistria, o a Ucrania a través de Moldavia. En un comunicado de prensa oficial, el Ministerio de Defensa de Rumanía explicó que el vídeo mostraba vehículos moviéndose dentro del país.

Rumanía fue el primer país en reconocer la independencia de Moldavia y ha manifestado de forma reiterada que respeta su soberanía.

Moldavia, todavía fluctuando entre Rusia y Occidente, se aproxima al 31.er aniversario de su independencia con la misma etiqueta de ser uno de los países más pobres del continente.

Sin importar sus afiliaciones políticas, los funcionarios moldavos solo están de acuerdo en una cosa: durante estos tres decenios, esta misma fluctuación es lo que frena al país e impide su desarrollo.

Lo que realmente se necesita no es alarmismo, sino un debate político verdadero que ayude a las personas a elegir un futuro diferente en lugar de temer a los fantasmas del pasado.

Hacia un futuro sin miedo

En 1994, tres años después de declarar su independencia de la Unión Soviética, Moldavia firmó un Acuerdo de Cooperación y Asociación con la UE. Desde entonces, el país se ha movido vacilante por la senda europea, unas veces arrastrando los pies y otras haciendo esfuerzos adicionales para aplicar las normas de la UE.

No es empujado en esa dirección, sino que está encontrando su propia manera de acercarse, a través de una elección independiente y políticamente madura. El estatuto de país candidato obtenido por Moldavia en 2022 es una señal clara de que los esfuerzos serios de reforma pueden traer beneficios reales. Así las cosas, la desinformación que se alimenta de los temores de la población continúa siendo una amenaza persistente.


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