El pasado 17 de agosto, periodistas de los canales estatales bielorrusos se declararon en huelga. Aleksandr Lukashenko reaccionó despidiéndolos a todos casi de inmediato y solicitando a Rusia que enviara shtreykbrekhers —esquiroles— a Bielorrusia. El 21 de agosto, el canal oficial de noticias de Bielorrusia cita a Lukashenko:

Les pedí a los rusos que «nos enviaran dos o tres equipos de periodistas, por si acaso».

EUvsDisinfo se ha puesto en contacto con uno de los periodistas en huelga, que actualmente permanece oculto y solicita que se le cite de forma anónima:

Éramos un gran número de empleados del mayor canal de televisión de Bielorrusia que simplemente no podíamos seguir trabajando de ese modo y nos declaramos en huelga. No tardaron nada en reemplazarnos por trabajadores rusos. A algunos de los que no estaban en huelga los obligaron a marcharse más tarde. Es muy difícil decir cuántos empleados rusos hay ahora; el presid… bueno, Lukashenko, habla de «dos o tres equipos», pero en realidad son muchos más. No son solo equipos de cámaras, sino personal técnico, gerentes…

Es fácil ver que hay extranjeros trabajando en la televisión estatal. Por ejemplo, nuestro país se llama «Belarus». Este es el nombre que se usa también en lengua rusa aquí en nuestro país. Pero ahora vemos la palabra «Belorussiya», que solo se usa en Rusia, nunca en Bielorrusia. 

En una entrevista para RT.com, Aleksandr Lukashenko expresa su gratitud a los esquiroles de Moscú.

Entendéis lo importante que sois para nosotros en estos tiempos difíciles; cómo ha trabajado vuestro personal técnico, vuestros periodistas y reporteros, vuestros jefes. Ha sido de gran valor.

El periodista en huelga confirma el papel que desempeña RT para apoyar el sistema de Lukashenko:

Antes, RT tenía muy poca presencia en Bielorrusia; ahora está en todas partes. Consigue los mejores lugares en las ruedas de prensa y la policía nunca le dice nada. Sin duda tiene una posición privilegiada y sus coches se ven en todas partes.

Margarita Simonyan, editora jefa de RT, fue una de las periodistas rusas invitadas a una entrevista con Aleksandr Lukashenko. Anteriormente sugirió enviar «gente educada» a Bielorrusia para garantizar el orden en el país, en referencia a los soldados rusos desplegados en Crimea antes de la anexión ilegal de 2014, y parece estar conforme con que los periodistas de RT actúen como «gente educada».

Lukashenko no solo ha contratado esquiroles extranjeros, sino que la televisión estatal bielorrusa reactivada con personal de RT ha mostrado recientemente a un participante en una manifestación pro-Lukashenko en Minsk que expresaba apasionadamente su apoyo a Aleksandr Lukashenko:

Esas personas [la oposición] están manipuladas por los servicios de noticias occidentales. Están a favor de todo lo bueno y en contra de todo lo malo, pero no es más que humo, desvaríos. Si analizas con mayor profundidad lo que se cuece en sus reuniones y les preguntas qué quieren en realidad, responden: «no lo sabemos, vinimos porque estamos a favor de la paz y el amor». Lukashenko nos ha dado libertades, más libertades que en ninguna otra parte del mundo. ¿Y quieren más libertad? No saben ni de qué están hablando.

Una cita jugosa para un reportaje sobre la forma en que se manifiestan los bielorrusos contra la interferencia extranjera. El único problema es que el participante es un ciudadano ruso, un extranjero que interfiere en los asuntos internos de Bielorrusia. El canal web de la oposición bielorrusa Reform.by ha identificado a dicho hombre como Anton Tarasov, un joven político y videobloguero, miembro del Partido Comunista de la Federación de Rusia.

Reporteros rusos que simulan ser bielorrusos entrevistan a políticos rusos, se hacen pasar por ciudadanos bielorrusos que protestan contra la injerencia extranjera en Bielorrusia… El lema de RT es «Pregunta más». En Bielorrusia, RT se encarga de que no se haga ninguna pregunta.

Periodistas y activistas bielorrusos —y ciudadanos corrientes— son intimidados, amenazados, detenidos y forzados al exilio. La poderosa maquinaria represiva de Lukashenko es efectiva y violenta, y RT.com se ha convertido en parte de esa represión.