Primer año de Navalni en prisión

enero 16, 2022

Dado que nos acercamos al primer aniversario de la detención y el juicio con motivaciones políticas del líder de la oposición ruso y activista anticorrupción Alexéi Navalni, recordamos algunas de las acusaciones más disparatadas que las autoridades rusas y los agentes de desinformación pro-Kremlin han formulado contra él.

¿Cuál es el mensaje del caso Navalni para la sociedad rusa y el público internacional?

Las principales narrativas

Las narrativas de desinformación pro-Kremlin más frecuentes dirigidas contra Navalni tras el intento de asesinarle con novichok se centran en tres temas relacionados con él: el activismo político, la lucha contra la corrupción y el propio envenenamiento.

Las afirmaciones de estas tres categorías intentan presentar a este hombre no como un opositor ruso, sino más bien como un verdadero agente clandestino contratado por Occidente o al menos como un peón ingenuo e inconsciente de las conspiraciones exteriores contra Rusia.

En la mayoría de los casos, esta representación gira en torno a vínculos políticos infundados entre el envenenamiento de Navalni y hechos inconexos. Dos semanas después del incidente del 20 de agosto de 2020 (o «trastorno metabólico», como prefieren llamarlo los propagandistas rusos), los medios de comunicación pro-Kremlin sacaron tantas conspiraciones que llegó a ser difícil encontrar un país occidental que no estuviera implicado en alguna conspiración contra los rusos.

Occidente, decían, utilizó el envenenamiento como pretexto para sancionar a Rusia y atizar la rusofobia, mientras que el propio envenenamiento fue una provocación de la Unión Europea (UE). En Alemania, el «Estado profundo», el hospital Charité e incluso Angela Merkel fueron acusados de intentar hacer descarrilar el proyecto del gasoducto Nord Stream 2, llevar a cabo una «operación especial» contra Moscú y disuadir a Putin de intervenir en Bielorrusia. Al otro lado del Atlántico, el eje Washington-OTAN también se dedicaba a explotar el incidente para cancelar el gasoducto ruso, así como para bloquear la aprobación de la vacuna rusa Sputnik V.

¿Funciona la campaña de desinformación?

Bueno, hasta cierto punto. Según una encuesta de opinión pública llevada a cabo por el respetado instituto ruso Levada a finales de septiembre de 2020, el 30 % de los rusos culpaba del intento de asesinato de Navalni a «Putin, el Kremlin y el Gobierno» o a algún otro organismo estatal ruso, mientras que tan solo el 8 % dijo que era obra de Occidente. Menos de tres meses después, el grupo del 30 % se había reducido hasta el 15 %, mientras que el grupo del 8 % se había más que duplicado hasta el 18 %. Además, un increíble 30 % de los encuestados ahora creía que todo este episodio era un montaje.

Corrupción: un problema tóxico para los soplones

Se desplegó la misma estrategia para desacreditar a la última investigación anticorrupción de Navalni, el informe de casi dos horas de YouTube sobre el «palacio» de Vladímir Putin, una suntuosa estructura secreta en la costa parecida a una fortaleza, que se completaba con una pista de hockey, una discoteca con escenario para pole dancing, escobillas de baño de oro y toda una serie de otros artículos de primera necesidad que habrían costado a los contribuyentes rusos dos mil millones de dólares.

Los personajes televisivos rusos mejor pagados se apresuraron a vincular este informe de YouTube con los supuestos mecenas de Navalni. Según Dmitri Kiselyev (que figura en una lista de sanciones de la UE), el guion de la intervención de Navalni fue escrito en inglés por los «servicios de seguridad de la OTAN» y, después, se había traducido al ruso. Vladímir Soloviev, por su parte, planteó que la única razón por la que Occidente simuló la intoxicación de Navalni era llevarlo a Alemania, donde tendría todo el tiempo y los medios del mundo para producir esta película con el fin de «provocar disturbios y protestas masivos en Rusia» . De hecho, las protestas masivas estallaron. Cuando la película que documentaba la inmensa riqueza y el lujoso estilo de vida de la élite política rusa consiguió rápidamente varios millones de visualizaciones, decenas de miles de personas tomaron las calles de Moscú en enero y febrero de 2021, muchas de las cuales agitaban escobillas doradas en un gesto burlón contra el exceso llamativo y la corrupción de los funcionarios.

Sin Putin no hay Rusia

El falso juicio que llevó a Navalni entre rejas no guardaba ninguna relación con sus presuntos esfuerzos por sacudir la estabilidad de la Rusia de Putin, lo cual, al entender del Kremlin, equivale casi a la caída de Rusia. El caso contra Navalni se basó en un tecnicismo artificial diseñado para convertir su condena por malversación suspendida en 2014 en una verdadera pena de cárcel.

Por cierto, ese juicio también se consideró ampliamente basado en motivaciones políticas: en 2017, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que la condena constituía una violación de los derechos de Navalni de conformidad con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que Rusia suscribió de forma automática al adherirse al Consejo de Europa en 1996.

Voto inteligente: eliminar la aplicación

Si bien los cargos pueden parecer mezquinos pero fáciles de ser aceptados por tribunales politizados, la verdadera importancia de Navalni se incrementó con su iniciativa de «voto inteligente». Esto hizo estremecer al partido Rusia Unida de Putin, puesto que esta iniciativa inteligente para conseguir el voto en las elecciones a la Duma de 2021 —popular y coordinada a través de una aplicación móvil— corría el riesgo de apartar del poder a los burócratas del partido. La reacción del Kremlin: presionar a las empresas tecnológicas responsables de alojar la aplicación para que la retiraran o desactivaran el día de las elecciones. Apple y Google obedecieron. Se inutilizó el voto inteligente.

Un nuevo canal de Navalni

Desde prisión, Navalni continúa en contacto con sus abogados. Él y el equipo que lo rodea quieren crear un canal antidesinformación y antipropaganda en un futuro próximo.

La «comunicación» con la sociedad a través de penas de cárcel

Los cargos adicionales de alimentar la agitación presentados contra Navalni mientras está en prisión ilustran la naturaleza todopoderosa del Estado ruso con respecto a sus ciudadanos. El encarcelamiento de Navalni tiene un doble propósito. No solo deja al margen la principal figura de la oposición rusa en el futuro inmediato, sino que, según se desprende de lo pobres que eran las pruebas contra el activista, también se envió un mensaje inequívoco a la sociedad civil ya sitiada y a sus simpatizantes: si se tiene que encerrar a alguien, se hará incluso sin pruebas.

Este mensaje a la sociedad rusa tiene reminiscencias del encarcelamiento durante más de diez años de Mijaíl Jodorkovski en los años 2000. En esa época, el objetivo era limitar el papel político de la creciente comunidad empresarial y el mensaje era alto y claro: manténganse lejos de la política y el poder.

Con las empresas en buena medida controladas, el encarcelamiento de Navalni hace referencia al papel de los partidos políticos y la sociedad civil en el panorama político ruso, pero el mensaje es el mismo: obedecer o acabar en prisión.

La Unión Europea sigue condenando el proceso y la sentencia contra el señor Navalni.


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