El año 2020 ya casi ha terminado.

Para muchos, ha sido un año difícil, que no solo trajo consigo una pandemia mundial, sino también una infodemia: un aluvión sin precedentes de información falsa o inexacta acerca del coronavirus. Lamentablemente, los medios de comunicación pro-Kremlin contribuyeron activamente a alimentar la infodemia, además de hallar muchas otras oportunidades para difundir desinformación, amplificar las teorías de la conspiración y sembrar confusión, miedo y desconfianza.

Las protestas que clamaban justicia racial y las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la valiente lucha de los bielorrusos en favor de sus derechos cívicos o el envenenamiento del opositor ruso Alekséi Navalny son solo algunos de los sucesos clave de este año y en los que los medios de comunicación pro-Kremlin centraron su atención y su desinformación.

Este año, en EUvsDisinfo añadimos más de tres mil ejemplos de desinformación pro-Kremlin a nuestra base de datos pública. Este es un resumen de lo que descubrimos.

Ciclo de desinformación acerca de la COVID-19: de promover teorías conspirativas…

El primer ejemplo de desinformación pro-Kremlin relacionado con la COVID-19 se registró en la base de datos de EUvsDisinfo el 22 de enero, cuando Sputnik Bielorrusia afirmó que el coronavirus posiblemente se hubiera desarrollado en los biolaboratorios de la OTAN. El mensaje era un presagio de lo que se avecinaba: los medios de comunicación pro-Kremlin siguieron la estrategia bien afianzada de usar la desinformación para amplificar las divisiones y exacerbar la crisis sanitaria.

En el intervalo de unos pocos meses, las publicaciones pro-Kremlin inundaron el espacio informativo de acusaciones insustanciales en las que se afirmaba que el coronavirus era un arma de destrucción masiva americana dirigida contra China y diseñada a medida para afectar a los asiáticos, en beneficio de las grandes farmacéuticas y las corporaciones estadounidenses. Se distribuyeron mensajes apocalípticos acerca de la decadencia de la UE junto con otros engañosos relacionados con la salud.

Mientras tanto, se renovaron las teorías conspiratorias acerca de «biolaboratorios secretos», antes reservadas sobre todo para el público de Georgia. Tanto los medios de comunicación de control estatal ruso como chino difundieron afirmaciones infundadas acerca de que EE. UU. gestionaba una red de 200 biolaboratorios clandestinos dedicados a desarrollar armas biológicas, con lo que dieron un renovado protagonismo internacional a uno de los temas predilectos de la desinformación pro-Kremlin. A medida que la infodemia hacía visible a China como agente de desinformación emergente, el Instituto Australiano de Política Estratégica advirtió de que «el aparato propagandístico del PCC (Partido Comunista Chino) había estado aprendiendo de las estrategias y los efectos de las campañas de desinformación rusas».

En la misma Rusia, los canales de radiotelevisión controlados por el Estado también trataron de sembrar dudas sobre el coronavirus, especialmente en las primeras fases de la pandemia. Los canales federales alegaron, por ejemplo, que el coronavirus era de fabricación humana y estaba adaptado al ADN chino. Los efectos de desinformar a los propios ciudadanos rusos pronto resultaron evidentes: una encuesta nacional realizada entre marzo y mayo de 2020 determinó que casi una cuarta parte de los rusos (23,3 %) consideraba que la pandemia de COVID-19 era una ficción.

 

…a promocionar la vacuna Sputnik V

A medida que se redujo la tasa de infecciones por COVID-19 en Europa, también bajó el volumen de mensajes de desinformación pro-Kremlin relacionados con este tema. Al acelerarse los esfuerzos internacionales para crear vacunas eficaces, dejó de «quedar bien» repetir las narrativas de desinformación antivacunas en la televisión estatal rusa. El director de cine Nikita Mikhalkov, ganador de un Oscar, tuvo que aprenderlo por las malas.

En lugar de esto, en otoño, los medios de comunicación pro-Kremlin adoptaron un nuevo enfoque: promocionar la vacuna rusa Sputnik V ante la audiencia internacional. Por ejemplo, en América Latina, a una amplia cobertura de las crecientes tasas de infección mundial por COVID-19 le siguió un torrente de mensajes constantes sobre los éxitos de la vacuna Sputnik V y los supuestos fracasos de otros productores de vacunas, las occidentales. Cualquier pregunta sobre la seguridad de la vacuna rusa se descartaba como sesgo antirruso, ya que se acusó a Occidente de tratar de sabotear el medicamento ruso con vistas a garantizar los beneficios de sus propias empresas farmacéuticas.

Al subirse al carro de la promoción de la vacuna Sputnik V, algunas publicaciones tuvieron que cambiar radicalmente sus contenidos. Veamos, por ejemplo, la edición española de «News Front» (publicación radicada en Crimea, cuyas cuentas fueron clausuradas por Facebook este año). En marzo, «News Front» describió un escenario apocalíptico y afirmó, sin base alguna, que las vacunas contra la COVID-19 conllevarían la aplicación de nanochips, causarían graves trastornos de salud y llevarían a la dominación del «estado oscuro profundo». En septiembre, ya había cambiado su tono y reprendía a los «medios corporativos occidentales» por no unirse para respaldar «una inyección que puede salvar vidas» (haciendo referencia, por supuesto, a Sputnik V).

Este año, la base de datos EUvsDisinfo incorporó más de setecientos ejemplos de afirmaciones de desinformación pro-Kremlin acerca del coronavirus y las vacunas.

Más allá de la pandemia: «Adiós, América»

A medida que las protestas por la justicia racial se extendían por Estados Unidos, los canales de comunicación bajo control del Estado ruso apenas podían contener su alegría. Las imágenes de manifestantes que se enfrentaban a la policía dominaban los programas de debate político en los canales de la televisión federal, junto con invitaciones a «preparar las palomitas», mientras «Estados Unidos cosecha lo que sembró». El Canal 1 de la televisión federal (Pervy Kanal) consideró apropiado mostrar escenas de vídeo con manifestantes heridos, vehículos en llamas y tiendas saqueadas con la banda sonora de «Adiós, América» antes de las noticias vespertinas.

Los medios de desinformación utilizaron las protestas por la justicia racial para tratar de convencer al público ruso de que América se estaba desmoronando, junto con su democracia liberal, siempre molesta según los medios de comunicación pro-Kremlin. Con ese fin, se adaptaron varias narrativas de desinformación prominentes a las realidades americanas y se afirmó, por ejemplo, que el Partido Demócrata de Estados Unidos utilizaba sus «manuales de la revolución de colores» para orquestar los disturbios y que todo ello lo financiaban George Soros y los globalistas para tratar de influir en los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Si todo esto le suena familiar, no va muy desencaminado. A lo largo de los años, «la revolución del color financiada por Soros» ha sido la reacción automática de los medios pro-Kremlin a las protestas populares en todo el mundo.

Sin embargo, en la América de 2020, estos mensajes de desinformación deben verse en el contexto de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Nuestro análisis puso de manifiesto que, antes de las elecciones, los medios pro-Kremlin y sus afiliados mostraban un sesgo claro y persuasivo contra Joe Biden. Una vez anunciados los ansiados resultados de las elecciones, varias publicaciones de desinformación pro-Kremlin amplificaron diversas teorías conspirativas, con el objetivo de cuestionar la victoria de Joe Biden, y difundieron mensajes sobre la inminente guerra civil para persuadir al público ruso una vez más de que la democracia lleva al caos y, por lo tanto, no debe intentarse en casa.

Este año se añadieron más de ciento cuarenta ejemplos de afirmaciones de desinformación pro-Kremlin acerca de las protestas para exigir justicia racial y las elecciones presidenciales en EE. UU. a la base de datos EUvsDisinfo.

Alineación de la desinformación en Bielorrusia

En una extraordinaria muestra de unidad, este año miles de bielorrusos salieron a la calle para protestar contra los resultados de unas elecciones presidenciales amañadas. Las protestas, que comenzaron en agosto, continúan a día de hoy.

Los medios de comunicación pro-Kremlin, aunque a veces son ambivalentes sobre el dirigente de Bielorrusia Aleksandr Lukashenko y sus políticas, se apresuraron a ayudarlo. Al iniciarse las protestas, varios periodistas de las televisiones estatales bielorrusas fueron sustituidos por «especialistas» de los medios de comunicación de Rusia y se alinearon las narrativas de desinformación entre los medios de comunicación bielorrusos y rusos de control estatal. En lugar de reconocer que el violento dictador trata de aferrarse desesperadamente al poder, las publicaciones de desinformación hallaron innumerables enemigos externos. Polonia, Lituania, la OTAN, EE. UU. y la UE, la OSCE y feministas europeas fueron todos acusados de instigar una «revolución de colores» en Bielorrusia.

En mitad de la brutal violencia policial contra manifestantes pacíficos, la desinformación emitida por los canales controlados por el Estado y respaldada por los «especialistas» de los medios de comunicación rusos, en realidad, parece haber tenido poco efecto. No obstante, los medios de comunicación controlados por el Estado bielorruso adoptaron las tácticas de los medios pro-Kremlin, acosando a diplomáticos extranjeros e inventando nuevo vocabulario para denigrar a los manifestantes e incluso a la bandera histórica.

El pueblo bielorruso sigue mostrando una resistencia y una fortaleza notables en su lucha por los derechos civiles. Justo antes de Navidad, la oposición democrática en Bielorrusia fue galardonada con el Premio Sajarov a la Libertad de Pensamiento, el mayor reconocimiento que ofrece la Unión Europea al trabajo en materia de derechos humanos.

Este año se añadieron más de trescientos veinte ejemplos de afirmaciones de desinformación pro-Kremlin acerca de Bielorrusia a la base de datos EUvsDisinfo.

El intento de asesinato de Alekséi Navalny

Burla, negación, desvío de la atención… La reacción de los medios pro-Kremlin a un intento fallido de asesinar al opositor ruso Alekséi Navalny con el agente nervioso de uso militar «Novichok» fue tan cínica como cabía esperar.

En un llamativo caso de déjà vu, los medios de comunicación pro-Kremlin trataron de enturbiar las aguas, tal como hicieron en 2018 con el envenenamiento del exespía ruso Serguéi Skripal. Las similitudes entre los mensajes de desinformación difundidos durante ambos incidentes son claras: en ambos casos, los envenenamientos se describieron como provocaciones externas preparadas por Occidente o específicamente por Gran Bretaña para imponer sanciones y crear propaganda antirrusa. Los medios pro-Kremlin también presentaron los envenenamientos como signo de lucha política interna en Alemania y el Reino Unido y, fieles a la más pura tradición de la propaganda, lo negaron todo.

«La jajaganda» (propaganda disfrazada de humor y ridiculización) también tuvo un papel destacado y, junto con ella, las macabras líneas de defensa ofrecidas por los útiles comentaristas del Kremlin, alegando que si las autoridades rusas hubieran querido matar a Navalny, habrían encontrado formas más efectivas de hacerlo.

Aun así, a pesar de las burlas, los medios de comunicación pro-Kremlin no son los que ríen los últimos. Una investigación conjunta realizada entre el sitio web de periodismo de investigación Bellingcat y la publicación rusa independiente The Insider, en cooperación con Der Spiegel y la CNN, ha revelado una ingente cantidad de datos de telecomunicaciones y viajes que implican a un equipo de expertos en armas químicas del Servicio de Seguridad Federal de Rusia (FSB) en el envenenamiento de Navalny.

La investigación revela detalles acerca de la vigilancia de Navalny y los múltiples intentos de asesinato contra su persona, junto con los rostros y los nombres de los funcionarios del FSB. En un episodio especialmente revelador, también muestra cómo las imágenes de la vigilancia secreta del equipo de Navalny terminaron en el canal de la televisión federal rusa, lo que sugiere una estrecha cooperación entre los servicios de seguridad rusos y los medios de comunicación bajo control estatal.

La investigación también demuestra que, al final, siempre termina por saberse la verdad, por muy bien escondida que esté. Y ese es un pensamiento reconfortante, ahora que el año 2020 toca a su fin.

 

Este año se añadieron más de ciento setenta ejemplos de afirmaciones de desinformación pro-Kremlin acerca de Alekséi Navalny a la base de datos EUvsDisinfo.

¡Cuídese!

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