Foto: youtube.com/60 минут. «Sacad las palomitas», Aleksei Zhuravlyov, parlamentario de la Duma de Estado de la Federación Rusa

 

Las protestas generalizadas en los Estados Unidos siguen captando la atención mundial y los medios de comunicación a favor del Kremlin no son una excepción. En las cadenas de televisión controladas por el Estado ruso, las noticias sobre los acontecimientos en las ciudades estadounidenses se presentan con los habituales tropos de desinformación y un regocijo apenas disimulado: «Estados Unidos tiene lo que se merece».

Protestas organizadas

«Lo veo y estoy contento […]. Los Estados Unidos están cosechando lo que sembraron», declaraba Aleksei Zhuravlyov, parlamentario de la Duma de Estado rusa el 1 de junio, después de que el presentador de «60 Minutos», un programa de entrevistas políticas emitido en la cadena controlada por el Estado Rossiya-1, mostrara la foto de un manifestante herido en los Estados Unidos. El político explicó por qué: afirmaba haber visto «manuales de adiestramiento» para manifestaciones de este tipo que supuestamente iban a organizarse en Rusia. Ahora, según él, los demócratas estadounidenses emplean manuales similares, preparados por el antiguo presidente estadounidense Barack Obama, en su propio país. «Todas estas Revoluciones Naranja son creaciones de los demócratas estadounidenses», concluyó Zhuravlyov.

A ojos de la desinformación a favor del Kremlin, las protestas populares siempre han sido un instrumento occidental y, en particular, americano destinadas a socavar Rusia. La base de datos EUvsDisinfo contiene casi 200 ejemplos de casos de desinformación a favor del Kremlin en los que se detallan supuestos intentos occidentales de instigar revoluciones de colores en Ucrania, Georgia, Armenia, Bielorrusia y Hong Kong, entre otros lugares. Ahora, esa misma narrativa de desinformación se aplica a los Estados Unidos. Para desvirtuar las contradicciones lógicas —por qué los Estados Unidos organizarían una «revolución de color» en su propio territorio—, la desinformación a favor del Kremlin apunta a viejos conocidos como George Soros y el partido demócrata estadounidense.

 Escritos en la pared

La ventaja de las teorías conspirativas es que no necesitan ninguna prueba para difundirse. De hecho, la ausencia de pruebas suele presentarse como un indicio de que se oculta algo al público. Además, lo contrario también funciona: con una cara seria y un tono alarmista, cualquier cosa puede presentarse como «prueba» de una trama siniestra.

La primera cadena estatal (Pervy Kanal) empleó recientemente esta táctica para convencer a su audiencia de que las movilizaciones estadounidenses eran un montaje. El 3 de junio, el programa político de entrevistas «El tiempo dirá» (Vremya Pokhazhet) examinó el símbolo del movimiento Black Lives Matter —un puño en alto— y lo comparó con símbolos similares que han ido apareciendo en otros países a lo largo de los años. Se presentaron las aparentes semejanzas entre las imágenes de puños cerrados como pruebas de que «se trata de un proceso controlado» y de que las instrucciones de manifestarse provenían de George Soros y la mayoría demócrata.

Foto: www.1tv.ru/shows/vremya-pokazhet

De hecho, el puño en alto utilizado por el movimiento Black Lives Matter se inspiró en el Partido Pantera Negra, que lo utilizó como símbolo de la liberación negra en los años sesenta del siglo pasado. El símbolo tiene una larga historia como signo de resistencia y solidaridad, y ha sido utilizado por múltiples grupos en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, como Nelson Mandela y los fans de la corriente musical y de baile Northern Soul en Gran Bretaña. Las afirmaciones de que los símbolos universales de resistencia y solidaridad son pruebas de una conspiración de la élite política muestran lo ajenos y angustiosos que son estos temas para los medios de comunicación a favor del Kremlin.

Aprovechamiento de las teorías conspirativas

Al igual la mayoría de sucesos de interés periodístico, las protestas en los Estados Unidos se han presentado junto a vídeos engañosos y teorías de la conspiración que circulan por internet, como rumores de que se suministraron posibles proyectiles como ladrillos y piedras a los manifestantes.

Los medios de comunicación afines al Kremlin, que nunca pierden la ocasión de aprovechar la información falsa y las tendencias de desinformación mundiales, utilizaron uno de estos vídeos engañosos para alimentar las afirmaciones sobre «protestas orquestadas».

El 2 de junio, «El tiempo dirá» emitió un vídeo pixelado que circuló por las redes sociales en el que supuestamente se mostraban dos agentes de policía cargando ladrillos en una camioneta. Se dijo que las imágenes eran nuevas pruebas de que las protestas estadounidenses estaban lideradas por vándalos entrenados e instigados por los demócratas estadounidenses, «igual que en Maidan».

En realidad, el vídeo mostraba a dos agentes de policía en la Universidad Northeastern de Boston que encontraron una acera dañada y recogieron los ladrillos para evitar accidentes y lesiones, según explicó el Departamento de Policía de la Universidad Northeastern en Twitter.

Foto: youtube.com/Первый канал

«El tiempo dirá» podría no haber visto la explicación: el programa se emitió unas horas antes de la publicación del tuit. Sin embargo, la decisión de emitir imágenes sin contrastar encontradas en las redes sociales dice mucho sobre la deontología de la cadena televisiva. Los medios de comunicación a favor del Kremlin son propensos a aprovecharse de teorías de la conspiración que ya circulan por las redes sociales. Después de todo, ¿por qué inventarse algo que ya existe? 

Adiós, América

El medio de comunicación ruso independiente Meduza informó recientemente de un incidente curioso, cuando la primera cadena de televisión rusa (Pervy Kanal) reemplazó los créditos finales de la película de culto «Hermano 2», que representa, entre otras cosas, la vida de los rusos en los Estados Unidos, con imágenes recientes de disturbios y violencia policial en este país. Se mostraban imágenes de los manifestantes enfrentándose con la policía, quemando automóviles y saqueando tiendas, mientras el estribillo de «Goodbye, America» sonaba de fondo. El programa de televisión pasó luego sin problemas a las noticias de la noche y presentó las últimas noticias sobre «los valores perdidos del mundo occidental».

Un portavoz de la cadena televisiva explicó más tarde que la película se acababa técnicamente antes de los créditos improvisados y que las imágenes recientes eran del noticiario. Según el portavoz, estas alusiones ponían de manifiesto que «el verdadero arte es pertinente veinte años después» (la película Brat 2 se estrenó en 2000).

En un comentario sobre este lapsus de regodeo, que ilustra un sentimiento más amplio que domina la cobertura de las protestas estadounidenses en las cadenas de televisión estatales rusas, el periodista ruso Andrei Arkhangelsky pregunta a sus lectores por qué reírse del dolor de alguien produce un regocijo tan grande a los propagandistas actuales. ¿Por qué un sinfín de cadenas estatales rusas, muchas de las cuales poseen propiedades en occidente, siguen soñando con su desaparición? La respuesta, según Arkhangelsy es:

«un intenso deseo de deshacerse del espejo que el resto del mundo es para nosotros. […] El deseo de una catástrofe para los demás surge, en realidad, de un sentimiento, oculto incluso para uno mismo, de decepción profunda acerca de nuestra propia fuerza».