El 17 de julio de 2014, un sistema de misiles BUK transportado desde Rusia hasta un campo en el este de Ucrania derribó el vuelo MH17 de Malaysian Airlines. Las 298 personas que viajaban a bordo murieron.

Seis años después, continúa la incesante campaña de desinformación de los medios pro-Kremlin con el objetivo de ofuscar la responsabilidad del Kremlin en esa tragedia. Sin embargo, a medida que se hace cada vez más evidente la implicación directa de Rusia, la desinformación pro-Kremlin parece estar haciendo agua.

El ejemplo más reciente se produjo a principios de este mes, cuando el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia elogió un libro publicado por un desconocido autor malasio, donde se afirma que los «Illuminati del anticristo judío» eran los responsables de las tragedias tanto del MH17 como del MH370.

Portada del libro y tuit del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. Imágenes: Twitter

Pero antes de la conspiración de los «Illuminati», hubo falsas filtraciones, entrevistas preparadas, intentos de vincular el MH17 con el coronavirus y mucho más, todo ello en un esfuerzo incesante por socavar la investigación del Equipo Conjunto de Investigación (ECI) y los procedimientos del tribunal.

A continuación, se muestra un resumen de la desinformación pro-Kremlin sobre el MH17 difundida este año.

 

El misterioso caso del Sr. Tsemakh

En septiembre de 2019, Ucrania y Rusia intercambiaron prisioneros. Entre los que se enviaron a Rusia estaba Volodymyr Tsemakh, excomandante de la defensa aérea en los territorios ucranianos controlados por los rebeldes con apoyo ruso. Como tal, era un persona de interés para el Equipo Conjunto de Investigación. Unos meses después del intercambio de prisioneros, la televisión rusa controlada por el Estado transmitió una entrevista con él, en la que afirmaba, entre otras cosas, que los investigadores neerlandeses y australianos habían tratado de sobornar al Sr. Tsemakh «ofreciéndole protección de testigos, nacionalización y una casa en Holanda».

La entrevista resultó ser una mina de oro de desinformación pro-Kremlin, aderezada con chistes sobre sistemas de defensa aérea caseros diseñados por el Sr. Tsemakh que trivializaban la tragedia del MH17 y las atronadoras declaraciones de Dmitry Kiselyov, sancionado por la Unión Europea, que afirmaban que los investigadores neerlandeses y australianos estaban «montando» el caso para acusar falsamente a Rusia.

En el último giro de ese año, la Fiscalía de los Países Bajos comunicó que Rusia se negaba a ejecutar la solicitud de extradición de los Países Bajos y que había permitido intencionadamente que el Sr. Tsemakh abandonara la Federación de Rusia (supuestamente con destino a su residencia en Ucrania oriental, de donde no puede ser extraditado). Los medios pro-Kremlin respondieron que el Kremlin no tenía nada que ver con aquella persona cuya inclusión había solicitado en un intercambio de prisioneros de gran calado apenas unos meses atrás.

 

El equivalente iraní

El año 2020 comenzó con otra tragedia de la aviación, en la que Irán derribó un avión de pasajeros ucraniano con 176 personas a bordo, todas las cuales fallecieron.

Los medios pro-Kremlin se apresuraron a afirmar que Occidente estaba demonizando a Irán y echaron la culpa del accidente a los servicios secretos occidentales, un dron espía estadounidense y el arma secreta de EE. UU. Sin embargo, cuando Irán aceptó finalmente su responsabilidad por el derribo del avión civil, los medios pro-Kremlin quedaron en una posición incómoda.

Al comparar la gestión de los dos incidentes llevada a cabo por el Kremlin y por Irán, el periodista Christo Grozev escribió que las mentiras sobre el MH17 habían tenido un «coste irreparable para la reputación internacional de Rusia. De no admitir su error, [Rusia] será siempre recordada como el país que no hizo otra cosa que seguir mintiendo».

Ocupar el espacio informativo

A principios de febrero, el Instituto Ruso de Estudios Estratégicos, grupo de reflexión financiado por el Kremlin, publicó un ensayo titulado «Proteger la información con objetivos de política exterior en el contexto de la realidad digital». En el documento se afirmaba que:

«Una narrativa creada con carácter preventivo, que responda a los intereses nacionales del Estado, puede reducir significativamente la repercusión de las actividades desarrolladas por las fuerzas extranjeras en la esfera de la información, puesto que, como norma, dicha narrativa trata de ocupar “vacíos” [en el flujo informativo]».

A medida que se aproximaba la fecha de la primera vista del juicio penal por el MH17, el 9 de marzo de 2020, el método de las «narrativas creadas con carácter preventivo» era muy visible. Pocas semanas antes del juicio, varios medios pro-Kremlin publicaron noticias sensacionalistas que apuntaban a «nuevos documentos filtrados», los cuales supuestamente probaban que no hubo ningún sistema de misiles BUK en la zona del accidente. El portavoz del Kremlin lo utilizó como una oportunidad para declarar que «Rusia tenía razón» y acusar a los investigadores internacionales de tener prejuicios contra Rusia.

Los hallazgos sensacionalistas fueron desacreditados casi de inmediato por periodistas rusos independientes en The Insider y Meduza, que etiquetaron las revelaciones pro-Kremlin como carentes de fundamento.

No obstante, los medios pro-Kremlin siguieron tratando de ocupar el espacio informativo: el coronavirus podría usarse para cometer fraudes contra Rusia en el juicio del MH17, los investigadores planeaban violar la soberanía de Rusia, la sentencia del juicio está predeterminada, todas las pruebas están tomadas de los medios de comunicación

Al revisar los más de 260 ejemplos de desinformación pro-Kremlin sobre el MH17 recopilados en la base de datos EUvsDisinfo, ninguna mentira parece ser demasiado trivial en el prolongado juego de negación y ofuscación del Kremlin.

 

Salir perdiendo del juego de las mentiras

La semana pasada, el Gobierno neerlandés llevó a Rusia ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por su participación en el derribo del vuelo MH17. Esta acción ayudará a las denuncias particulares presentadas por los familiares de las víctimas en su esfuerzo por lograr que se haga justicia.

A lo largo de seis años de investigación meticulosa, el Equipo Conjunto de Investigación ha revelado el alcance de la influencia administrativa, financiera y militar rusa sobre los militantes del Dombás, desmantelando así una de las principales narrativas de desinformación de los medios pro-Kremlin acerca de una «guerra civil» en Ucrania. Se espera que la evidencia indiscutible de que Rusia participó directamente en la guerra de Ucrania se haga pública este otoño.

A medida que el juicio penal sobre el derribo del vuelo MH17 avanza de forma irreversible, es cada vez más evidente que los medios pro-Kremlin están perdiendo su propio juego de las mentiras.