Los prolongados intentos del régimen de Alexandr Lukashenko de instrumentalizar la inmigración con fines políticos han adquirido estos últimos días una nueva magnitud. Las autoridades de Bielorrusia han escoltado a la frontera con Polonia a una larga fila de migrantes que habían volado a Minsk bajo la falsa promesa de entrar en la UE, lo que ha fraguado una crisis humanitaria y ha puesto en peligro miles de vidas.
No obstante, las fuerzas de seguridad bielorrusas no han sido las únicas en acompañar a los migrantes en su periplo hasta la frontera con la UE. Varias figuras mediáticas de medios bielorrusos controlados por el Estado acudieron a la escena con la intención de sacar partido de las desgarradoras imágenes de sufrimiento humano que se podían ver allí y añadir un componente de manipulación informativa a este ataque híbrido. Los medios rusos de control estatal también han estado «informando» de la situación sobre el terreno codo a codo con sus colegas bielorrusos. El resultado de ello son algunos de los mensajes de desinformación más vehementes y flagrantes que se han difundido en medios bielorrusos y pro-Kremlin.
Pasemos a desmontar la cobertura que hizo de la situación una cadena de televisión bielorrusa desde la frontera entre Bielorrusia y Polonia, y que fue difundida el 9 de noviembre de 2021 en los informativos de noche del canal de control estatal CTV.
Grigory Azerenok, el «reportero», es uno de los propagandistas más prominentes del régimen y ha sido distinguido recientemente por decreto de Lukashenko con una medalla «al valor».
Presentar dicotomías morales falsas
«Miren esta imagen: en el lado polaco, un vehículo militar, en nuestro lado, vehículos de ayuda humanitaria».
La televisión bielorrusa anuncia a su público, sin ambigüedades, quiénes son los supuestos buenos y malos de esta historia. En este y otros relatos similares, Polonia y la UE aparecen constantemente retratadas como inhumanas y agresivas, en contraste con Bielorrusia, que se presenta como un actor humanitario.
Para reforzar estos mensajes, Azerenok entrevista a un miembro del parlamento bielorruso, quien cuenta conmovido la rápida decisión de los legisladores de Bielorrusia de prestar ayuda humanitaria a los inmigrantes.
No obstante, la noticia se llenó de cinismo cuando, mientras el diputado comentaba la durísima situación de la gente varada en la frontera, aparecieron tras él guardias armados, uniformados y enmascarados, cuya función era básicamente la de retener a las personas migrantes.

Captura: Youtube
Que los medios bielorrusos de control estatal no intentaran ocultar la presencia de personal uniformado y armado (o lo hicieran sin mucho éxito) indica que el objetivo de la manipulación informativa no es ocultar la implicación del Estado bielorruso en actividades de tráfico ilícito de personas, sino ocupar el espacio informativo con narrativas predefinidas y con gran carga emocional.
Colaboración con los medios pro-Kremlin
La presencia de figuras mediáticas pro-Kremlin en Bielorrusia es desmesurada: sustituyeron a los empleados de la radio y la televisión estatales de Bielorrusia tras las protestas de 2020 y aparecen con regularidad en los canales controlados por el Estado en calidad de expertos. De hecho, el seguimiento de la Red Internacional de Acción Estratégica para la Seguridad revela que a finales de 2020, el número de personas «expertas» de nacionalidad bielorrusa entrevistadas en canales de televisión bielorrusos de control estatal era minoritario.

Azerenok entrevista a un periodista de RT en la frontera entre Bielorrusia y la UE. Captura: Youtube
La relación simbiótica entre los medios bielorrusos de control estatal y los medios pro-Kremlin se ha hecho patente en la cobertura de la situación de las personas migrantes en la frontera. En este caso particular, Azerenok entrevista a un trabajador de RT, quien comparte sus «impresiones» sobre cómo ha transcurrido la noche en la frontera, y quien en un determinado momento, acusa a los guardias fronterizos de Polonia de ser «fascistas» por hacer mucho ruido con los vehículos militares y no dejar dormir a la gente.
El equipo de RT también retransmitió en directo desde el lado bielorruso de la frontera y contribuyó a difundir la narrativa de la «brutalidad» de Polonia y «benevolencia» de Bielorrusia entre el público no rusófono.
Guardias polacos impiden a los migrantes dormir en la frontera con Bielorrusa – Reportero de RT sobre el terreno

Establecer paralelismos con el nazismo
«Esperemos que esto no se convierta en otra Noche de los Cristales Rotos […]. La crueldad inhumana de la llamada democracia tendrá su propio Núremberg».
Dibujar paralelismos entre la UE y sus Estados miembros y el nazismo es un componente destacado, tanto de las campañas de desinformación pro-Lukashenko como pro-Kremlin.
Estos mensajes persiguen un doble objetivo. Por un lado, al hacer comparaciones con el nazismo y con acontecimientos como la Noche de los Cristales Rotos, lo que se busca es subrayar la supuesta crueldad de la UE con los migrantes.
Además, este tipo de narrativa contrasta fuertemente con la tónica desinformativa anterior en materia migratoria de los medios pro-Kremlin. Durante años, los medios de desinformación pro-Kremlin han estado difundiendo y amplificando mensajes humillantes sobre los inmigrantes y refugiados que llegan a Europa, con la intención de fomentar el odio y la división.
Por otro lado, establecer paralelismos con el nazismo ayuda a que los medios estatales bielorrusos intenten movilizar a escala nacional al poco público leal que les queda, uniéndolo contra un enemigo «histórico».
Buscar una respuesta emocional
Las imágenes de mujeres y niños varados en un bosque de Bielorrusia, justo a las puertas de la frontera de la UE, son sencillamente estremecedoras. Sin embargo, los propagandistas de los medios de comunicación bielorrusos controlados por el Estado han añadido dramatismo a la situación acompañando la «noticia», que duraba 7 minutos, de una música triste ensordecedora.
Las melodías instrumentales no son habituales en los informativos. En este caso, constituyen un intento evidente de manipular a la audiencia y provocar una respuesta emocional fuerte.
Los medios de comunicación pro-Kremlin ya han utilizado tácticas similares, seleccionando intencionadamente determinadas bandas sonoras con el objetivo de reforzar los mensajes de desinformación.
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Who’s to Blame?
Disinformation Fuels Hate on Belarusian TV