Mientras corre el rumor de que el guardián de la cripta del Kremlin ha sido ultracongelado y se produce un intento de ataque estilo pogromo a manos de una turba en Daguestán, la maquinaria de propaganda del Kremlin sigue divulgando mentiras y nuestra base de datos rebasa la cifra de 16 000 casos de desinformación pro-Kremlin.
Esta semana comenzaremos con un atroz espectáculo de antisemitismo, un intento de pogromo perpetrado en el aeropuerto de Majachkalá, en la república rusa de Daguestán. Allí, una violenta turba tomó el aeropuerto y trató de atacar a los pasajeros que llegaban de la localidad israelí de Tel Aviv.
El Kremlin y sus medios de desinformación hicieron lo que mejor saben hacer: divulgaron desinformación para desviar la culpa y echársela, como no podía ser de otro modo, a Ucrania y otras fuerzas extranjeras.
Moscú abre los brazos a los terroristas de Hamás y divulga desinformación sobre el ataque de Hamás contra Israel. Estas acciones nos hacen preguntarnos si el estallido antisemita de Daguestán es una señal de advertencia: se recoge lo que se siembra. Moscú podría revelarse incapaz de controlar la situación mientras la guerra en Ucrania sigue desangrando a las fuerzas de seguridad rusas.
Ni frío, ni calor, ni todo lo contrario
Ahora que va llegando poco a poco el momento de encender la calefacción en Europa, el ecosistema de manipulación de la información afín al Kremlin desempolva su narrativa de desinformación sobre energía olvidada durante el verano, con una excepción.
El pasado noviembre informamos sobrelas narrativas de desinformación que giraban en torno a la energía rusa. Una de las principales líneas discursivas, fundamentada en vídeos falsos y catastrofistas, afirmaba que Europa se congelaría ahora que el gas natural ruso no fluía por los mercados europeos y que, como resultado, habría disturbios generalizados y reinaría el caos en el continente. Una vez más, la realidad dejó mal a los portavoces adeptos al Kremlin: ni la población europea se congeló ni se derrocó a ningún Gobierno, ya que Europa se liberó de su dependencia del gas ruso.
Por el momento, el ecosistema de desinformación ruso parece haberse resignado a guardar en la nevera de casa las historias sobre personas congeladas, quizás con la esperanza de descongelarlas algún día. Por el momento, concentran sus esfuerzos en otras narrativas, no menos conocidas.
Aclarar y repetir
Los medios de desinformación pro-Kremlin siguen divulgando viejas hipérboles manidas. Sputnik, una conocida fábrica de mentiras, aseguró a su público hispanohablante que es imposible que Europa prescinda de las importaciones de gas natural ruso o que, si lo hace, le costará la friolera de un billón de euros.
Como ocurriera el año pasado, el ecosistema de desinformación adepto al Kremlin trata de cercenar el vínculo transatlántico.
Una versión especialmente tóxica de esta narrativa trataba de presentar una Europa esclavizada por Estados Unidos. RT, otro conocido portavoz de la cuerda del Kremlin, afirmó que la UE está a las órdenes de Estados Unidos, que solo busca maximizar sus ingresos y beneficios.
Estas narrativas falaces ponen de manifiesto que a Rusia le aterra la pérdida de ingresos que supone la interrupción de las exportaciones de combustible fósil a la UE. Para volver a colocar el yugo energético sobre Europa, los mandatarios rusos y sus propagandistas intentan ahora convencer a la población europea de que las sanciones les perjudican y de que Estados Unidos va a llevarse el gato al agua.
El Putin de Schrödinger
El 20 de octubre, un conocido canal de Telegram llamado GeneralSVR anunció que Putin había sufrido un infarto. Después, el 23 de octubre, este mismo canal afirmó que Putin había muerto y estaba «ultracongelado» en su residencia sita en el bosque de Valdái —en una nevera para alimentos congelados, nada menos— mientras sus esbirros luchaban por el poder en el Kremlin.
No obstante, el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, negó que esto fuese cierto y los medios nacionales no han emitido aún el Lago de los cisnes de Tchaikovsky en bucle, como hicieron durante el golpe de Estado de 1991.
Resulta fácil apartar de un plumazo estos rumores, pero su existencia puede seguir siendo una baza en manos del Kremlin. Las especulaciones en torno a la salud de Putin y su deceso contribuyen a varios objetivos del Kremlin, como informa Ivan Preobrazhensky.
En primer lugar, se deifica a Putin y se engaña a la gente para que crea que es un «líder irremplazable» sin el cual no pueden sobrevivir ni Rusia ni la comunidad internacional. En segundo lugar, distrae de cuestiones que resultan más incómodas para el Kremlin, como la marcha de la «operación militar especial de tres días».
Tenemos 16 000 razones para proseguir nuestra lucha
Por último, hemos superado los 16 000 casos de desinformación en la base de datos Disinfo. ¿Es un buen momento para celebrarlo? No, no para EUvsDisinfo.
El hecho de que se sigan acumulando casos de desinformación en nuestra base de datos no hace sino recordarnos que no puede haber cabida para la complacencia en la lucha contra la escalada de desinformación rusa.
Por suerte, quienes se dedican al oficio de combatir la manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros, incluida la desinformación, tienen ahora mayor capacidad para detectar y reaccionar ante estas amenazas gracias a nuevos instrumentos como la Ley de Servicios Digitales (DSA) y a los esfuerzos por desarrollar un conjunto de instrumentos para hacer frente a la manipulación de información e injerencia por parte de agentes extranjeros.

Otros casos de desinformación detectados por el radar de EUvsDisinfo:
- Borrell es el administrador colonial en Europa de Estados Unidos y el Club Bilderberg. El canal ruso TV1 se disputa con los propagandistas bielorrusos el título al «propagandista más disparatado». Para alzarse con el título, los desinformadores rusos han optado por idear una conspiración según la cual el alto representante de la UE Josep Borrell es una mera marioneta en manos de élites secretas que dominan el mundo y del propio Satán en persona, también conocido como Estados Unidos. Qué lástima que no haya pruebas convincentes que respalden estas afirmaciones tan espectaculares. Quizás el motivo sea que no tienen ninguna.
- Las autoridades moldavas imprimen «una fuerte presión sobre el ejército ruso» y se preparan para un conflicto armado con Rusia. Se trata de una narrativa de desinformación pro-Kremlin recurrente que retrata a las autoridades moldavas proeuropeas como agresivas y vengativas. Estas narrativas también tratan de socavar el refuerzo de las capacidades defensivas de Moldavia. Los dirigentes del país han prometido mantener la neutralidad de Moldavia, como recoge su constitución.
- Rusia es uno de los países más seguros del mundo. Esta es la secuela de un cuento de hadas que los dirigentes rusos cuentan a sus ciudadanos. No solo las tácticas de guerra rusas son humanitarias, como informamos la semana pasada. Al parecer, lo mismo puede decirse de la propia sociedad rusa, que, según fuentes rusas, es la más segura del mundo. Tristemente, estas afirmaciones no podrían estar más lejos de la realidad; que se lo pregunten a la carne de cañón que envían sin piedad a la trituradora y a la población que sufre en sus casas.