Desde que Rusia se anexionó ilegalmente Crimea en 2014 y empezó a apoyar a las milicias separatistas del Dombás, Ucrania ha sido uno de los blancos principales de los ataques de desinformación del Kremlin. De los 13 000 ejemplos de desinformación pro-Kremlin que figuran en la base de datos de EUvsDisinfo, casi 5 000 se dirigen contra Ucrania.
Cerca de ocho años después de la invasión rusa de Crimea, el Kremlin sigue obsesionado con el uso de desinformación contra Ucrania, sus dirigentes y su sociedad. Ucrania es con diferencia el país más atacado por los medios pro-Kremlin.
Según un estudio reciente titulado «Evolution of Russian Narratives About Ukraine and Their Export to Ukrainian Media Space» (Evolución de las narrativas rusas sobre Ucrania y su exportación al espacio comunicativo ucraniano), llevado a cabo por la ONG Ukraine Crisis Media Center, estos ataques desinformativos se dirigen principalmente en tres direcciones:
1) desinformación dirigida a la opinión pública rusa con el fin de transmitir la imagen de que Ucrania es el enemigo y obtener la aprobación de la sociedad para aplicar la agresiva política exterior rusa;
2) desinformación dirigida a la opinión pública ucraniana para dividir y desestabilizar a la sociedad y forzarla a aceptar la paz en los términos del Kremlin;
3) desinformación dirigida a la opinión pública internacional para legitimar la política exterior rusa, consolidar la autoridad del Kremlin en zonas que considera de su influencia y lograr el reconocimiento de Crimea como territorio ruso, lo que conllevaría el alivio de las sanciones impuestas por Occidente.

La desinformación pro-Kremlin sobre Ucrania se dirige… |
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…al público ruso para presentar aUcraniacomo enemiga |
…al público ucraniano paradividirydesestabilizar |
…al público internacional para legitimar
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| Según los estudios de Ukraine Crisis Media Center | ||
Medios rusos en Crimea y el Dombás, pero en ninguna otra parte de Ucrania
El alcance y la influencia de los medios estatales rusos en Ucrania ha sufrido un importante descenso desde los años anteriores a las protestas del Euromaidán. Esto se debe en buena medida a las sucesivas decisiones que las autoridades ucranianas han venido tomando desde 2017 de sancionar y bloquear a ciertos medios estatales rusos y a dos de las mayores redes sociales rusas. Además, en febrero de 2021 se cerraron tres canales de televisión ucranianos vinculados al Kremlin, después de que su propietario fuera sancionado. Sin embargo, en algunas zonas de Ucrania aún es posible recibir la televisión rusa terrestre y ver y leer contenido de medios rusos en internet.
Al contrario que en el resto de Ucrania, en el Dombás y en Crimea, la televisión y los medios de comunicación digitales ucranianos están bloqueados, por lo que la gente solo tiene acceso a los medios pro-Kremlin. Varias organizaciones, incluidas Human Rights Watch, Freedom House y Reporteros Sin Fronteras, han denunciado el creciente deterioro de la libertad de expresión que experimentan el Dombás y Crimea desde 2014.
La mayor parte de las noticias recientes que la prensa recoge sobre el despliegue militar ruso en las fronteras de Ucrania difunden narrativas manipuladoras procedentes de los medios pro-Kremlin de Rusia y el Dombás. Los medios pro-Kremlin presentes en Ucrania afirman que Kiev planea atacar zonas controladas por los separatistas apoyados por Rusia y obligar a Rusia a entrar en un conflicto armado en el Dombás.
El Gobierno ucraniano ha respondido que dichas afirmaciones no son nada más que «propaganda sin sentido» para encubrir los propios planes de Rusia. Rusia también acusa a los países de la OTAN de «bombear» armas a Ucrania.
Principales narrativas de desinformación pro-Kremlin
El objetivo principal de la desinformación pro-Kremlin dirigida contra Ucrania es distorsionar los hechos en torno a los tres acontecimientos clave de la política rusa sobre Ucrania a partir de 2014: la revolución del Euromaidán, la anexión ilegal de Crimea y el conflicto armado en el Dombás.
Rusia se ha resistido durante mucho tiempo a los intentos de Ucrania de estrechar lazos con las instituciones europeas y su demanda principal es que Ucrania nunca se una a la OTAN ni albergue en su territorio armas ofensivas de la alianza militar.
Cuando la población ucraniana derrocó en 2014 a su corrupto presidente prorruso, Rusia respondió invadiendo la península de Crimea y anexándosela de forma ilegítima, mientras que separatistas apoyados por Rusia se apoderaban de grandes franjas de las dos regiones orientales de Ucrania, Donetsk y Lugansk, conocidas en su conjunto como el Dombás.
La revolución del Euromaidán se presenta como un golpe de estado patrocinado por Occidente. Según esta narrativa, todos los avances nacionales posteriores han servido para complacer a los financiadores occidentales de Kiev y para transformar Ucrania en un foco de rusofobia en el que se pisotean la identidad, el idioma y la religión rusos.
La anexión de Crimea por parte de Moscú se justifica con la misma lógica fraudulenta: antes que vivir bajo el nuevo régimen antirruso instaurado por la turba del Euromaidán, los habitantes de Crimea eligieron por abrumadora mayoría «reunificarse» con Rusia mediante un «referéndum democrático», que se organizó de forma ilegal en cuestión de días y contraviniendo la legislación ucraniana.
Sobre todo, la narrativa sobre Ucrania como Estado fallido que no posee instituciones reales y que es incapaz de ofrecer a su ciudadanía los derechos y libertades más básicos sirve para poner en tela de juicio su condición de Estado. La idea promueve la impresión engañosa de que la influencia de Rusia es deseable y necesaria para ayudar a disipar el «caos» en el que está sumido el territorio ucraniano.
Por último, la agresión de Rusia en el este de Ucrania se explica como una «guerra civil» contra la población rusoparlante o de etnia rusa que se niega a aceptar el mandato de la junta militar nazi que dirige Kiev.
El Kremlin lleva años promoviendo de forma sistemática estas narrativas malignas, utilizando todas las herramientas que tienen a su disposición. Las repiten altos funcionarios rusos y se difunden desde canales de televisión rusos públicos y privados, federales y regionales. Se difunden por internet a través de los medios de comunicación y las redes sociales, y también mediante las granjas de troles y los bots.
Conviene destacar que muchos de estos mensajes no se dirigen exclusivamente a la opinión pública rusa, sino también a la internacional. Los medios de desinformación parecen sentirse obligados a convencer a otros públicos mucho más allá de las fronteras de Rusia y Ucrania. Por ejemplo, la base de datos de EUvsDisinfo contiene más de 140 ejemplos en lengua árabe de medios pro-Kremlin que afirman que Crimea «eligió» unir su destino al de Rusia.
La Asociación Oriental como proyecto neocolonial
La Unión Europea y la iniciativa de la Asociación Oriental son también importantes blancos de la desinformación.
La desinformación pro-Kremlin suele tener por objetivo denigrar las aspiraciones europeístas de Ucrania. A la UE se la describe como una asociación egoísta y maliciosa cuyos únicos fines son, lejos de construir una asociación igualitaria, explotar a Ucrania, extraer sus recursos y reclutar a su población como mano de obra barata. En consonancia con ello, el moderno Acuerdo de Asociación entre la UE y Ucrania y la zona de libre comercio de alcance amplio y profundo se presentan como perjudiciales para Ucrania y beneficiosas solo para la UE: una mentira flagrante si uno se molesta en comprobar las estadísticas ucranianas de comercio con la UE, en constante mejora. Esta narrativa persigue asimismo presentar a Rusia como el único actor geopolítico capaz de garantizar el desarrollo y la prosperidad de Ucrania.
Vacunación de la COVID-19
Ucrania también ha sido objeto de un aluvión de afirmaciones fraudulentas sobre la COVID-19 y las vacunas. Se ha dicho a la opinión pública ucraniana, por ejemplo, que su país es un «campo de ensayo» en la carrera mundial por las vacunas, que las vacunas producidas por Occidente son una forma de control de la población y que su Gobierno preferiría ver muerta a su ciudadanía antes de aprobar la vacuna rusa Sputnik V.
Aunque sea difícil cuantificar el efecto de la desinformación pro-Kremlin en las tasas de vacunación en Ucrania, es evidente que Moscú está tratando de influir activamente en la opinión pública ucraniana sobre las vacunas para fomentar la desconfianza en las autoridades locales. Un informe reciente del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania ofrece un análisis detallado sobre el uso de Telegram —una popular aplicación de mensajería instantánea— por parte de agentes pro-Kremlin con el fin de contrarrestar los esfuerzos del país para vacunar a su población. Asimismo, el informe señala la discrepancia que existe entre dos narrativas, la que Rusia difunde a nivel nacional y la que difunde en Ucrania: en Rusia se fomenta la vacunación como una medida necesaria y segura contra la COVID-19, mientras que en Ucrania se la describe como una violación potencialmente letal de las libertades civiles.