Durante mucho tiempo, Rusia se ha presentado como el principal valedor de la seguridad de Armenia: ha desplegado miles de efectivos en su base militar número 102 y los guardias fronterizos del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB) vigilan las fronteras armenias con Irán y Turquía en virtud de acuerdos bilaterales firmados entre 1992 y 1995. No obstante, cuando Rusia se topó con dificultades para gestionar la situación en Armenia y Nagorno Karabaj, el Kremlin trató de compensarlo con una campaña de desinformación orientada principalmente contra dirigentes políticos armenios y el denominado «Occidente colectivo».

Gestión de la paz

La historia del conflicto de Nagorno Karabaj es compleja. En las últimas décadas, Azerbaiyán y Armenia se han enfrentado en varias guerras por la región. Como resultado de la guerra de 2020, Azerbaiyán se hizo con el control de partes de Nagorno Karabaj y siete distritos circundantes. Véase aquí un resumen explicativo de la situación.

Tras la guerra de 44 días por el control de Nagorno Karabaj en 2020, Rusia desplegó a sus pacificadores en la región, en el marco del acuerdo trilateral firmado en noviembre de 2020 por Armenia, Azerbaiyán y Rusia. La letra pequeña del acuerdo era ambigua en lo referente al mandato y las obligaciones de Rusia, con la excepción del despliegue de sus pacificadores a lo largo de la línea de contacto de Nagorno Karabaj y el corredor de Lachín, la arteria que une Armenia con la región. En ese momento, el presidente Putin declaró: «Estamos convencidos de que los acuerdos alcanzados crearán las condiciones necesarias para una solución plena y a largo plazo de la crisis».

No obstante, en los años 2022 y 2023, los medios de comunicación informaron de que los pacificadores rusos no estaban cumpliendo sus compromisos y la mayoría de la gente de Nagorno Karabaj estaba desprotegida. Según el análisis de la situación, Rusia se distrajo debido a su invasión de Ucrania y perdió el control sobre el sur del Cáucaso.

El 19 de septiembre de 2023, Azerbaiyán puso en marcha una operación militar a gran escala que otorgó a Bakú pleno control sobre Nagorno Karabaj. En consecuencia, prácticamente todos los armenios de Karabaj abandonaron la región. Según declaraciones de portavoces del Kremlin y del ministro ruso de Asuntos Exteriores relativas a los sucesos de septiembre de 2023, Bakú no informó a Rusia de sus intenciones o lo hizo in extremis. Sin embargo, según parece, Bakú sí informó a Moscú. Sea como fuere, la situación supuso un dilema para Rusia.

¡Culpemos! ¡Culpemos! ¡Alabemos!

Después de la operación militar de Azerbaiyán, el Kremlin inició una «campaña de lavado de imagen» y puso su maquinaria de desinformación a trabajar a todo gas: culpamos a Occidente, culpamos al Gobierno de Armenia y elogiamos a los pacificadores rusos. Según el medio independiente ruso de investigación Meduza, el Kremlin dio directrices a los medios de comunicación controlados por el Estado para que divulgasen el mensaje debidamente.

El día que comenzó la operación militar de Azerbaiyán, la redactora jefa de Russia Today, Margarita Simonyan, volvió a culpar al primer ministro Nikol Pashinián de la situación en Nagorno-Karabaj. El expresidente ruso y vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitry Medvedev, «contó una historia» en Telegram sobre «un compañero de un país hermano que decidió flirtear con la OTAN y cuya mujer les llevó galletas a nuestros enemigos». Medvedev preguntó retóricamente si imaginaban qué destino lo aguardaba…

En octubre de 2023, la televisión estatal rusa Channel One hurgó en el archivo de «narrativas de toda la vida» y «sacó a la luz» supuestas vinculaciones «amo-siervo» entre las autoridades armenias, incluido Pashinián, y el vilipendiado filántropo estadounidense George Soros. No era la primera vez y, probablemente, no será la última. Y, por supuesto, tampoco podía faltar otro clásico: llamar a Pashinián marioneta de Occidente.

Occidente se llevó la peor parte de los ataques de desinformación rusos por, supuestamente, tratar de expulsar a Rusia del sur del Cáucaso y utilizar a Armenia como instrumento para lograrlo. Por establecer la misión civil no armada de la UE en Armenia. En un principio, los medios de comunicación afirmaron que el objetivo de la misión era reducir la influencia de Rusia en la región. Ahora dicen que el propósito de la misión es espiar.

En términos más amplios, los comentaristas han asegurado que Occidente instigó un conflicto entre Armenia y Azerbaiyán y está esclavizando a Armenia, y que la UE está interfiriendo en los asuntos internos de Armenia. Asimismo, según la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajárova, «Occidente» ha torpedeado las iniciativas rusas para pacificar el sur del Cáucaso. ¡Por supuesto! ¿Quién si no?

«Esclavización» silenciosa

La decisión de Armenia de ratificar el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI) molestó al Kremlin. Su portavoz, Dmitry Peskov, calificó la decisión de «extremadamente hostil», y en varios artículos de medios adeptos al Kremlin se afirmó que Armenia es «objeto de un proceso de esclavización legal […] por parte de la CPI». El viceministro de Asuntos Exteriores Mikhail Galuzin describió la CPI como una «estructura politizada prooccidental» y la decisión de Armenia de ratificar su Estatuto como «hostil, por decirlo de forma suave». A pesar de la presión, el Parlamento armenio ratificó el tratado el 3 de octubre de 2023, y el presidente Vahagn Jachaturián le otorgó rango de ley con su firma el 13 de octubre de 2023.

Otra piedra en el zapato del Kremlin es la decisión de Pashinián de no participar en una cumbre de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), liderada por Rusia, que se celebró el 23 de noviembre de 2023 en Minsk. En fechas anteriores, Zajárova repitió el mensaje sobre la intromisión occidental que había arrastrado a Armenia a la «esclavitud» después de que el primer ministro armenio anunciase que su país no iba a participar en la cumbre.

En esta entrevista concedida al Wall Street Journal en octubre de 2023, Pashinián declaró que ni la OTSC ni los acuerdos bilaterales de seguridad entre Rusia y Armenia habían dado cumplimiento a sus obligaciones cuando surgió la necesidad en 2021 y 2022. Por consiguiente, Armenia necesitaba diversificar sus relaciones en el ámbito de la seguridad. Más recientemente, el 24 de noviembre de 2023, el primer ministro Pashinián declaró que la participación de Armenia en la OTSC dependerá de «sus propios intereses como Estado».

Echar a otros la culpa

En varios contextos y distintas ocasiones, la maquinaria de desinformación del Kremlin ha recurrido a la táctica de echar la culpa a otros y, al mismo tiempo, saturar el espacio informativo con una retórica agresiva. La invasión a gran escala de Ucrania, de la que el Kremlin responsabiliza a la propia Ucrania —el país invadido u «Occidente»— es un clarísimo ejemplo de cómo sus manipulaciones configuran el espacio informativo nacional e internacional en su beneficio. El Estado ruso y los medios favorables al Kremlin utilizan esta estrategia cuando una situación incomoda a Moscú. Las narrativas del Kremlin dirigidas contra Armenia son otra muestra más de ello.