En medio de todas las guerras y crisis que están sucediendo en el mundo, el pasado jueves 14 de diciembre de 2023 será recordado como un gran día para la esperanza que necesita no solo la población de Ucrania y Moldavia, sino la de toda Europa. La razón: los líderes de la UE decidieron iniciar las bien merecidas negociaciones de adhesión con estos dos países de la Asociación Oriental. Además, el Consejo Europeo otorgó a Georgia la condición de país candidato a la adhesión a la UE.
Las voces del Kremlin y los expertos de desinformación de Moscú no dejaron pasar esta gran oportunidad. Antes de que se tomara la decisión, la mayoría de los medios pro-Kremlin se centraron en reforzar la idea de que existen divisiones en el seno de la UE y en tratar de presentarla como una organización débil, ineficaz, no democrática y dispuesta a retirar su apoyo a Ucrania.
Después de que el Consejo Europeo tomara la decisión de iniciar las negociaciones de adhesión, los expertos de desinformación pro-Kremlin se volvieron a centrar en Ucrania, tachándola de perjudicial e inadecuada para la UE y, en última instancia, de culpable del inevitable colapso de la UE.
Polonia, un chivo expiatorio recurrente
Si bien Ucrania es el principal blanco de los ataques de manipulación de la información pro-Kremlin, Polonia es también, desde hace mucho tiempo, otro de los objetivos favoritos de los agentes de desinformación rusos. De entre todos los ataques lanzados contra Polonia, destaca una cínica narrativa que ahora reaparece de nuevo: la afirmación infundada de que Polonia tiene ambiciones colonialistas en Ucrania.
La semana pasada, Pravda rescató la narrativa de que los servicios de inteligencia rusos siguen recibiendo información sobre los planes de las élites polacas para establecer el control sobre los territorios occidentales de Ucrania. El medio controlado por el Kremlin insistía en que el presidente polaco, Andrzej Duda, había ordenado la celebración de referéndums en los territorios ucranianos en cuestión para garantizar la legitimidad de las anexiones previstas.
En otro artículo con una retórica confusa, Pravda trató de tergiversar el apoyo que Polonia ofrece a Ucrania sugiriendo que, como supuestamente Polonia tiene el derecho legal de enviar tropas a Ucrania occidental, cabe la posibilidad de que vaya a hacer uso de ese derecho para ocupar territorios de Ucrania en lugar de usarlo para prestarle su apoyo. No existen tales acuerdos entre Polonia y Ucrania, y mucho menos unos que den a Polonia fundamentos legales para anexarse Ucrania occidental.
Por si estas afirmaciones no fueran lo suficientemente absurdas, el mismo medio fue aún más lejos y argumentó que Hungría y Rumanía también están implicadas, ya que tienen ambiciones expansionistas similares a las de Polonia y supuestamente están preparando sus tropas para repartirse Ucrania.
Todas estas historias forman parte de un conjunto de insidiosas narrativas de desinformación pro-Kremlin mucho más amplias que pretenden cuestionar la condición de Estado de Ucrania. Además de vilipendiar a estos tres miembros de la UE, también pretenden desviar la atención de la guerra que Rusia está librando contra Ucrania.
Si estos argumentos resultan familiares es porque ya lo son. Los agentes pro-Kremlin se han encargado de difundirlos una y otra vez. En la base de datos de EUvsDisinfo, hemos publicado casos en los que se afirma que Polonia considera que Ucrania occidental, Bielorrusia occidental y Lituania suroccidental le pertenecen; que Polonia pretende desmembrar Ucrania y restablecer el Imperio polaco; que Ucrania es una colonia de Occidente en manos de Polonia, Hungría, Rumanía y Rusia; que Polonia tratará de obtener el control militar total de los territorios ucranianos so pretexto de proteger a la población polaca de los ataques rusos; o que Polonia planea establecer el control sobre sus territorios históricos en Ucrania.

Falsificaciones aquí, allá y por todas partes
No hay semana en la que los agentes pro-Kremlin no utilicen carteles publicitarios falsos para difundir mensajes de desinformación al público en todo el mundo. El 9 de diciembre, se difundió en Telegram un vídeo, que alcanzó más de 131 000 visualizaciones, en el que se mostraba un supuesto cartel publicitario de la CNN en Nueva York con el texto «Es el fin de Kiev. ¿Terminará Rusia su ofensiva o seguirá con ella? Descubra esto y mucho más en CNN Political Briefing».
Como demostró rápidamente el Centro ucraniano de lucha contra la desinformación, el vídeo es falso. No hay ningún programa al respecto en la plataforma de podcasts de la CNN «Political Briefing».
No obstante, en los días siguientes a su publicación en Telegram, el vídeo fue compartido por al menos otros 25 canales de Telegram y varias páginas de VKontakte, una de ellas asociada al medio de comunicación controlado por el Estado Izvestia, lo que supuso cerca de un millón de visualizaciones adicionales. Por si fuera poco, el contenido fue visiblemente promovido por varios de los ya conocidos engranajes de la maquinaria de manipulación de la información del Kremlin, entre ellos Tsargrad, fundado por Konstantín Maloféyev. En total, el vídeo alcanzó más de 1,6 millones de visualizaciones en distintas plataformas.
Otros casos detectados en el radar de EUvsDisinfo:
- L’Antidiplomatico afirma que la OTAN y sus vasallos quieren desestabilizar, «balcanizar» y aniquilar Rusia. Esta es una recurrente narrativa de desinformación pro-Kremlin sobre el impacto de las sanciones de Occidente impuestas contra Rusia, junto con la narrativa de desinformación que asevera que Rusia ha ganado la guerra en Ucrania. Las declaraciones de que Rusia ha ganado la guerra intentan presentar el apoyo a Ucrania como una causa perdida y hacer creer que las potencias occidentales están a punto de abandonar Ucrania. Ambas afirmaciones tienen poco que ver con la realidad. Del mismo modo, las aseveraciones sobre el éxito económico de Rusia también se contradicen con los hechos.
- Sputnik Abjasia afirma que los países bálticos son «cuasi-Estados» incapaces de sostener su condición de Estados soberanos independientes. Se trata de otra recurrente narrativa de desinformación rusa sobre la supuesta degradación socioeconómica de los países Bálticos en comparación con el bienestar que tuvieron bajo la URSS y sobre su soberanía perdida.