Los desinformadores y manipuladores pro-Kremlin han estado muy ocupados esta semana centrando su atención en la Unión Europea. Culpan, critican, menosprecian, ridiculizan, vilipendian y lanzan ataques personales contra altos dirigentes europeos. Es la típica artimaña que pretende inundar el espacio televisivo para desviar la atención de su propia realidad incómoda. También se puede adaptar a los acontecimientos más candentes de la actualidad, para que las afirmaciones parezcan noticias reales o declaraciones recientes de interés para la opinión pública.

Como destacamos la semana pasada, el telón de fondo de todo esto son las predicciones sobre los inminentes colapsos de la UE que el Kremlin lleva haciendo de forma rutinaria estos últimos años. Cada vez que uno de estos colapsos no se materializa, los propagandistas han de enfrentarse a una difícil situación ante su audiencia. Las últimas semanas son un buen ejemplo de cómo va cambiando su enfoque sobre los acontecimientos.

El nuevo paquete de ayuda de la UE

El 1 de febrero, la UE alcanzó un acuerdo para proporcionar a Ucrania un muy necesario paquete de ayuda financiera de hasta 50 000 millones de EUR hasta 2027.

El Kremlin estudia detenidamente cómo Europa quiere garantizar este crucial apoyo a Ucrania con el que pretende ayudarle a mantener su administración en funcionamiento, pagar salarios y pensiones y prestar servicios públicos básicos mientras sigue defendiéndose de la agresión rusa. Mientras tanto, altos cargos y destacados comentaristas rusos se dedican a tergiversar sistemáticamente la finalidad del paquete y la forma en que este se acordó.

Antes de febrero: «No llegarán a un acuerdo en cuanto al dinero»

La campaña militar rusa hace tiempo que se ha convertido en una guerra de desgaste. Putin no esconde sus intentos de acabar con la economía ucraniana. Los principales mensajes de su gran espectáculo ante la prensa de hace un mes pueden resumirse así: «A Ucrania no le queda prácticamente nada». Si bien esta afirmación no es verídica, es una pieza central de la visión del mundo que tiene Moscú. Al igual que con el Holodomor de Stalin, Moscú busca matar de hambre a Kiev y a Ucrania hasta su rendición.

En diciembre y enero, las expectativas rusas eran que la UE no proporcionaría más ayuda. De hecho, esta idea dominó un programa televisivo de más de cuatro horas de duración de Putin, llamado «El desenlace del año [2023]», el cual fue emitido en diciembre. El portavoz de Putin, Dmitry Peskov, sonreía triunfalmente cada vez que se hacía referencia al tema del paquete de ayuda de 50 000 millones de EUR propuesto. Sin embargo, era evidente que, si la UE llegaba a un acuerdo, tal suma haría mucho bien a Ucrania.

Después del acuerdo de la UE: ¿qué decimos ahora?

El acuerdo alcanzado por los jefes de Estado o de Gobierno de cada país europeo el 1 de febrero fue recibido con la misma cantidad de frustración en Moscú que de alegría en toda Ucrania. Moscú lanzó otra campaña:

«Va en contra de los deseos de los ciudadanos»: Las anteriores sonrisas de Peskov fueron sustituidas por las de la frustrada portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, quien lanzó otra versión de la clásica narrativa de «las élites contra el pueblo» al afirmar que «las políticas de la UE están totalmente alejadas de los verdaderos intereses de la población europea».

Hay un interés renovado en Moscú por sembrar discordia y abrir brechas en la sociedad europea. Los propagandistas afirman que los líderes de la UE están completamente desconectados de la población y que unas políticas favorables a Rusia servirían mejor a los intereses de la ciudadanía de la UE. Le dejaremos juzgar a usted mismo tal afirmación.

Menospreciar: El pasado 4 de febrero, Dmitry Peskov se vio obligado a dar marcha atrás a sus declaraciones en las que menospreciaba el acuerdo de la UE argumentando que «50 000 millones no es una cantidad seria para la UE». Sin embargo, encontró un nuevo argumento con el que descalificar el acuerdo: se trata de una cantidad excesiva en vista de la crisis económica que atraviesan los países de la UE. La conclusión de sus palabras fue que los líderes de la UE hablan de Rusia como una amenaza, con el objetivo de desviar la atención de los problemas económicos que atraviesa la UE.

Recordemos los intentos de Moscú en 2020, durante la pandemia de la COVID-19, de movilizar a la ciudadanía de la UE en contra de las medidas de salud pública y las vacunas (a menos que fueran de fabricación rusa). Ahora, la campaña de manipulación y desinformación de Rusia pretende socavar el apoyo de la opinión pública con respecto a la ayuda que se entrega a Ucrania.

«Nunca les llegará el dinero»: El Encargado de Negocios de la Misión rusa ante la UE, Kirill Logvinov, dio una nueva vuelta de tuerca al asunto afirmando en la cadena de televisión estatal rusa Rossiya 24 que el dinero nunca llegaría a pagarse porque Ucrania nunca cumplirá los criterios para recibir el dinero. En una crónica de TASS, Logvinov también vaticinó el colapso del proyecto europeo, ya que «la UE se ha arrastrado a sí misma a una situación tal que ha vinculado su propio destino con el resultado de la operación militar especial». También usó el «comodín nazi», afirmando que la anterior Drang nach Osten de Europa también había terminado en fracaso.

Como ya documentamos aquí y aquí, Putin, Peskov, Lavrov, Zajárova y muchos otros usan con frecuencia el término «nazi» para denigrar a cualquiera que se oponga a Moscú.

¿Tienen importancia sus palabras? ¿Llegan a alguien?

Como es obvio, las palabras de los líderes rusos, junto con su flagrante desinformación, no solamente inundan el espacio informativo ruso. Los medios estatales del Kremlin bajo el paraguas de RT (anteriormente Russia Today), Sputnik y VGTRK también se encargaron de difundirlas a nivel global en más de 25 idiomas. De ahí, llegan a los panoramas mediáticos locales a través también de las redes sociales. Según muchos investigadores, RT Español es una de las páginas de noticias más importantes en América Latina y la mayoría de sus usuarios no saben que se trata de un canal estatal ruso.

En estos resúmenes encontrará información fidedigna sobre el apoyo de la UE a Ucrania, como antídoto contra las mentiras del Kremlin.

Seguir atacando al Alto Representante y Vicepresidente de la UE Josep Borrell por su artículo de opinión y su visita a Ucrania

A pesar de todos los intentos por mantener una apariencia de normalidad y triunfo, la guerra está convirtiendo a Rusia en una sociedad más represiva, a la que se le impone una economía de guerra. Así que los políticos y sus cómplices medios de comunicación desvían la atención pública y culpabilizan a Occidente de todas las malas noticias. Los ejemplos más recientes revelan un repunte de los ataques verbales de Moscú contra la UE, y dos de ellos están relacionados con el Alto Representante y Vicepresidente de la UE, Josep Borrell.

En un artículo de opinión de Borrell publicado el 30 de enero en L’Obs, este abordó la agresión de Rusia contra Ucrania, la necesidad de apoyar al país y el estado de las relaciones entre la UE y Rusia. El artículo señalaba que en las circunstancias actuales no existen perspectivas de reconciliación entre la UE y Rusia.

En respuesta, Zajárova tergiversó las palabras de Borrell y la maquinaria de desinformación pro-Kremlin se puso en marcha. Se afirmó que la UE pretende cometer un genocidio contra la población ucraniana, que Borrell hizo unas declaraciones demenciales sobre la posible reconciliación entre Rusia y Ucrania y que Borrell considera que la reconciliación en Ucrania es un error. Mensajes como estos fueron difundidos ampliamente por el ecosistema pro-Kremlin en idiomas clave, así como por los servicios electrónicos de información rusos más importantes.

Las narrativas de Moscú sacan de contexto las palabras de Borrell de forma deliberada y tergiversaban su significado. El objetivo de todo ello era culpabilizar a la UE, y a Occidente en términos más amplios, por la prolongación del conflicto en Ucrania. Borrell se limitó a denunciar los requisitos impuestos por Moscú con respecto a las supuestas ofertas y negociaciones de paz: Ucrania debería rendirse. O dicho de otra forma, lo que es mío sigue siendo mío y lo que es tuyo deberíamos negociarlo.

La entrada en escena de Goebbels

Pocos días después, Moscú y los medios pro-Kremlin volvieron a proferir ataques verbales, esta vez a raíz de la visita a Ucrania de Josep Borrell los días 6 y 7 de febrero. El apoyo de la UE a la capacitación de las fuerzas policiales fue tachado de «creación de un mecanismo de represión» en los «territorios que Kiev pretende ocupar». La principal cadena de televisión estatal rusa, Piervy Kanal (Primer canal), está estrechamente controlada por el Kremlin y tiene una audiencia de más de 100 millones de telespectadores dentro y fuera de Rusia. El 5 de febrero, este medio afirmó que Borrell seguía órdenes de Washington para promover los intereses estadounidenses en Ucrania y le comparó con el ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels. Borrell había parafraseado una frase que pronunciaban los generales romanos y que ha sido utilizada desde entonces por dirigentes y estrategas: si quieres la paz, prepárate para la guerra. En latín: qui desiderat pacem, praeparet bellum, o si vis pacem, para bellum.

Los propagandistas del Kremlin afirmaron, falsamente, que esta frase la había pronunciado originalmente Goebbels. Sabemos bien que Putin y los líderes rusos están obsesionados con la historia, la cual quieren controlar, reescribir y silenciar cuando se refiere a otros (por ejemplo, en relación con la ONG Memorial). Pero atribuir la frase Si vis pacem a Goebbels es toda una ofensa a la historia y la cultura.

Bajo nuestro radar de desinformación esta semana

Falso. Se trata de otra habitual artimaña del Kremlin para fomentar el «patriotismo» ruso, es decir, la lealtad ciega a Putin, presentando a Occidente como si estuviera a punto de invadir Rusia. Este mensaje se difundió al mismo tiempo que otra afirmación, según la cual los países occidentales están construyendo corredores logísticos desde el Atlántico, pasando por los Países Bajos y Alemania, hasta Polonia. Y vino acompañado de la garantía de que Rusia no tiene intención de atacar a nadie. Hagamos memoria… Putin y Lavrov dijeron lo mismo en los meses anteriores a la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022.

También falso. Se trata de una forma sutil de intentar manipular el actual debate político en Ucrania sugiriendo que la alta funcionaria diplomática estadounidense y el comandante militar están mostrando su verdadera cara de usurpadores al apoderarse del sistema político ucraniano. Las conspiraciones tienen un efecto magnético para captar la atención de la opinión pública, por lo que son un medio de difusión infalible.

Otra teoría conspirativa más. Esta vez, RT Deutsch, la versión en alemán de RT, trató de 1) inundar el espacio informativo y 2) desviar la atención de Rusia. ¿Por qué? Porque durante algún tiempo los medios pro-Kremlin han mantenido un perfil bajo sobre las exportaciones de cereales por el Mar Negro. Recordemos que Moscú prácticamente echó a perder la Iniciativa sobre la Exportación de Cereales por el Mar Negro intentando detener la principal ruta de exportación agrícola de Ucrania. Esto agravó la escasez de alimentos en los países vulnerables, especialmente en las regiones de Oriente Medio y África. De ahí que Lavrov haya realizado varias giras para promover la posición de Moscú. Ahora, los medios pro-Kremlin presentan a EE. UU. como el responsable último de la escasez de alimentos en los países vulnerables. Sin embargo, la realidad es más simple: Rusia obstaculiza las principales exportaciones de Ucrania mientras que limita las exportaciones globales de sus propios productos (cuotas a los cereales y fertilizantes) para tratar de mantener bajos los precios en el mercado nacional. Lo único que se necesita es una clásica campaña de desinformación para culpar a los demás de todo ello.